miércoles, 15 de noviembre de 2017

La Actividad Física desde las experiencias de jóvenes y adultos Asperger.



Este es mi pequeño sobrino aspie.



Hacer ejercicios aumenta el bienestar físico, psicológico y las habilidades motoras, mejorando nuestro estado de ánimo, disminuyendo el estrés, reforzando la autoestima, generando autoconfianza, disciplina, responsabilidad y aumentando el control en uno mismo y las ganas de estar con otras personas, lo cual propicia la comunicación y compañerismo cuando se es pequeño, y cuando se es adulto se puede optar por actividades físicas en solitario si así lo desea la persona Asperger. La actividad física puede ser tan efectiva como los medicamentos o la terapia para la depresión y la ansiedad (los deportes, andar en bicicleta, o tomar una clase de baile). Cualquier actividad ayuda, incluso una caminata corta puede ser beneficiosa para nosotros.
Es un mito que una persona Asperger no pueda ni quiera hacer ejercicios, quizás no haya interés al comienzo, pero si se encuentra una motivación (el bienestar físico y mental, por ejemplo) se puede comenzar a practicar de a poco hasta hacerlo una rutina. No es beneficioso bajo ningún punto de vista la vida sedentaria que suelen llevar algunos aspies.
Cuando un aspie es pequeño, los padres pueden comenzar a incentivarlo mostrándole diferentes actividades físicas, incluyendo los deportes. Pero lo más importante es mostrarle con el ejemplo que la actividad física es importante. Salir una vez a la semana al parque, “pelotear” con los padres o hermanos, ir a la piscina, etc. Para adquirir una habilidad física, es necesario practicar, sólo hay que tomar los resguardos necesarios para la seguridad de la persona Asperger y tomar en cuenta de que dicha actividad sea placentera y no algo que lo estrese aún más.

A continuación le invito a leer las experiencias personales de algunos jóvenes y adultos Asperger con la actividad física (no he puesto sus nombres para mantener su privacidad):

Fotografía: Camilo cuevas.

 Sobre la actividad física:



-Hay una cosa que además me permite olvidar todo y convertirme en algo totalmente distinto durante un rato. Es un alivio pues las tensiones acumuladas se disipan, desparece casi totalmente el molesto tinnitus que me martillea todo el día: Mis clases de Kung-Fu. Yo estoy encantado con mis clases de Kung Fu y de Krav Magá, el primero desarrolla el espíritu y el segundo los moratones a base de kick boxing. Sin contar las buenas relaciones que germinan en estas actividades; no necesariamente relacionadas con la lucha sino en general con el deporte por extensión.  Estuve también muchos años con la depre y en esa época iba bastante a cantar porque me permitía salir de mí mismo. Bailar tiene el mismo efecto. Por fortuna tras muchos años conseguí superar la depresión casi de la noche a la mañana. También tocaba instrumentos musicales por entonces, pero aunque me permitían igualmente canalizar emociones también me aislaban del mundo.

-Tengo una máquina de ejercicio tipo elíptica que usé bastante, pero ahora anda de perchero en tanto tomo la decisión de comenzar otra vez. Cuando hago ejercicio es refrescante, me gustaría tener algo que me obligara a hacerlos. Pero mi época más gratificante ha sido cuando hacía bicicleta, es hermoso recorrer la distancia en la mañana temprano.

-Desde la semana que viene comenzaré a ir al gimnasio a hacer ejercicios de calentamiento aunque sea. Mover un poco los músculos del cuerpo hasta llegar a tener una rutina con mayor actividad física. Basta de andar toda la vida detrás de una computadora, un celular, un auto o libros. La salud física se deteriora y pasa factura con el correr de los años.


Fotografía: Camilo cuevas.

Sobre bailar:


-Yo hice un poco de salsa casino en el colegio, fue muy fácil porque me enseñaron a contar también; así que sabía lo que tenía que hacer por cada número y cuánto tiempo tenía que esperar después que cantaran el paso de la rueda casinera. La salsa casino no es difícil, si fuera otro baile, si me quedo medio tiempo o 1 tiempo atrás. Pero en este baile, todo el tiempo, cuento en mi mente 1,2,3...5,6,7.

-Yo bailo Electro Dance y Bboy. Aprendí algún baile de salón, pero no lo practico mucho. La verdad no me gusta mucho porque son leeentooos XD.

-La verdad es que bailando no soy mala, cuando es sola o con pareja, es más, soy muy buena en el ámbito de la expresión corporal teatral y en realizar movimientos acrobáticos que requieren de mayor flexibilidad, sin embargo mi mayor problema es con la coordinación con otros en grupo, por ejemplo tanto la aeróbica y la zumba no me gustan para nada ya que no soy buena imitando movimientos en el momento, solo soy buena cuando las estoy ejecutando, luego de bastante práctica claro está.

-Me fascina bailar y cantar, por eso me dedico al teatro musical y en mi adolescencia canté en grupos de metal sinfónico, dark wave, jazz, soul y blues.

-A mí sí me gusta bailar, pero no con cualquier persona y no cualquier género de música ni cualquier canción, que sea del género que si me gusta bailar.


Fotografía: Camilo cuevas.

  ¿Saben andar en bicicleta?



-Sí sé andar en bicicleta. Tardé en animarme, a dejar las rueditas pero mis viejos se las ingeniaron para que no me diera cuenta en el momento que me soltaban cuando me ayudaban.

-A mí no me animaban a seguir intentándolo, y nunca pude aprender.

-¿Y si probas de intentarlo? El año pasado vi a un grupo de chicas ayudando a una chica adulta a andar en bicicleta. Nunca es tarde.

-Sí, sé andar en  patines, patineta, bici, motocicleta, pero nunca he aprendido a conducir un auto.

-Aprendí como a los 11. A los 12, me compraron una.

-No, no sé, se me va el cuerpo y me caigo.

-Aprendí a andar en bicicleta, pero me cuesta aprender a manejar un auto. Tengo una camioneta, pero la tiene que manejar otra persona.

-No, por más que lo intentaba, perdía el equilibrio. Imagínate que aún caminando choco contra muebles, postes, puertas...

-Yo aprendí como a los 9 años y mi hija ya va para los 10 y nada, no hay manera. También es verdad que no le hemos puesto mucho empeño, ni ella, ni nosotros. :s

-No, a estas alturas me resigno al colectivo o caminar. Ya no estoy en edad de caerme a cada rato.

-Yo sí, pero casi no la uso.

-Siii es fácil, no me costó tantas caídas.

-Sí y me gusta mucho.

-Aprendí un par de años después que los demás niños de mi edad.

-A los 15 años y con muuuchos moretones.


Fotografía: Camilo cuevas.


-Sí, cuando pequeña, luego lo retomé hace algunos años, al igual que el patinaje. La verdad me ha costado bastante, además de darme miedo, pero luego pensé que no pierdo nada con caerme y lo hice, me caí pero en vez de llorar me reía. Eso fue en el 2014, el año pasado quedé embarazada y desde ese entonces como debo mantenerme sin problemas, no lo he vuelto a intentar, pero apenas mi hija esté más grande, sé lo haremos juntas y a porrazos lo volveremos a intentar.

-Yo también aprendí usando las rueditas, me costó pero lo logré, y fue gracias a mi hermano que me motivó a hacerlo, pues tuve muchas caídas, pero allí estuvo él.

-Aprendí a los 16 años, un día que una amiga de la secundaria me dijo: "Subite y dejate de embromar".

-Me costó bastante. Cuando me detectaron el SA, me hicieron una prueba y me salió que tengo el equilibrio muy mal.

-Con suerte anduve alguna vez en una bicicleta, no sabía doblar porque perdía el equilibrio ¿entonces que hacía? Tomaba la de mi hermano, en la que lograba tocar con los pies el suelo, y caminando en puntillas lograba las esquinas, pero siempre era en calle larga para evitar curvas.

-Camino, corro, brinco, monto en bicicleta y no puedo evitar los accidentes, así que para mí es algo normal, mi visión focal es la causa de todo. Así que te respondo: Sí sé montar en bici con los accidentes normales.

Fotografía: Camilo cuevas.

 ¿Practican algún deporte?


-Juego al hockey y siempre me echan porque me enojo y frustro mucho.

-Yo soy incapaz de coordinar distancia-velocidad-motricidad corporal. Ningún deporte hago. Tampoco me gustan demasiado, lo mío siempre fue la musculación, aparatos en el gimnasio.

-Yo practique deporte toda la vida hasta que me casé. Definitivamente en los que más me destaqué fue en los deportes individuales: Natación y atletismo (lanzamiento de disco). Tengo mucha fuerza física y potencia mas no velocidad. En los deportes grupales: Voley ball, basquet ,soy el fracaso más rotundo.

-Sólo natación.

-A mí no es que no me guste hacer deporte, el problema es que me canso mucho, probablemente se deba a que me dicen que estoy algo gordo.

-Tenis de Mesa

-Si el TAE BO cuenta como tal, sí; en caso contrario ninguno. Los deportes colectivos han sido para mí tensos y causal de acoso; además retomo la actividad física después de muchos años.

-Yo SOLO voy al gimnasio.

-Yo hago pesas. Me ayuda a quitarme el estrés diario, así como a mantener un cuerpo saludable.


Fotografía: Camilo cuevas.



-Hago ejercicio regularmente, tengo una relación amor-odio con él jajaja. Practiqué por un tiempo, cuando niña, gimnasia artística y rítmica.

-Durante un tiempo paseaba en bicicleta, era muy intenso, sobre todo porque vivía en una zona montañosa. También hice pesas desde los 20 años hasta los 30; era un tipo fornido.

-Hago ejercicio regularmente y eso me ayuda a estar más tranquila y concentrada en mi vida diaria. Solía practicar Karate y TaiChi, ahora hago más Crosstraining y Running. Ambas me gustan mucho.

-Yo en bachillerato jugaba baloncesto (muy a pesar de que para los deportes soy super torpe). De niño estuve en natación pero eso era por terapia, no me gusta practicar natación olímpica competitiva.

-Me encanta la gimnasia artística y la natación, practiqué gimnasia durante 21 años; ahora por trabajo no puedo practicarla.

-De más joven hice gimnasia, y voleibol. Nunca fui destacada.

-Desde hace 7 años hago Tae Bo, aunque no es técnicamente un deporte, es el que reinsertó en la actividad física.

-He comenzado nuevamente con el running. Antes, aunque no son deportes propiamente tal, he practicado Iaido y budo taijutsu.

Las imágenes utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Camilo Cuevas, un excelente fotógrafo con el Síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página: 

Esta es la biografía del autor de las fotografías: 

miércoles, 8 de noviembre de 2017

La Anorexia, una pésima consejera.






Siempre fui una niña delgada, la razón principal es que era muy “mala” para comer. Cuando pequeña, cada vez que llegaba la hora de las comidas del día, hacia escándalos y devolvía de mi boca lo que no me gustaba. A medida que fui creciendo nunca cambió el hecho de que ciertos alimentos yo no los tolerase en mi boca, pero tenía que comerlos igual por obligación para no ser regañada. En ese tiempo no me importaba los “kilos” porque era delgada, incluso quería ganar peso para que dejasen de “molestarme” diciéndome que era muy “flaca”, pero lo poco que aumentaba en peso, rápidamente lo bajaba (creo que por mi estado nervioso no lograba asimilar lo que comía). Transcurrieron los años y a los 23 años quedé embarazada y apenas logré subir un kilo por mes, los cuales “desaparecieron” abruptamente luego del parto, debido a lo difícil y doloroso que fue. Al poco tiempo de nacer mi hijo comencé a experimentar mucha ansiedad (por otras razones) y eso dio inicio a que comiese en exceso, consumiendo en grandes cantidades lo que se le denomina comida “chatarra”, podía comer en un día un kilo de helado con capas de chocolate y un paquete de 1.000 gramos de papas fritas con mucha mayonesa al día y por semanas, y luego cambiar los productos pero manteniendo el mismo equivalente en exceso de calorías.
Ese año no subí ningún kilo porque yo estaba amamantando a mi hijo, pero después de que mi hijo cumplió un año dejé de darle pecho y seguí comiendo al mismo ritmo, pero esta vez comencé a engordar. Yo no me daba cuenta de esto, hasta que después de un tiempo, algunas personas que no me habían visto hace mucho y me encontraban en la calle, me decían que estaba gorda, pero lo que más me afectó fue cuando alguien me dijo que parecía “chancha” (cerdo) y fue cuando realmente me di cuenta de mi sobrepeso (la persona que dijo eso no fue por maldad porque es alguien cercano a mí, sólo que no midió sus palabras). A partir de allí traté, infructuosamente, de hacer dietas, pero el hambre podía más y todo lo que hacía durante el día para comer poco, en la noche era olvidado, dándome “atracones” de comida y sintiéndome culpable por ser tan “débil”. Fueron tres años en que intenté bajar de peso sin éxito alguno (a esas alturas pesaba casi 80 kilos).


Artista: Eduardo Replinger.

Cuando cumplí 30 años tuve mi primera crisis de angustia en el lugar en que yo trabajaba debido a que sufrí demasiada presión (no tengo tolerancia a la presión de otras personas porque ya de por sí yo vivo presionándome en todo lo que hago). Eso me llevó a llorar todos los días, antes y después de mi horario de trabajo, quitándome absolutamente el apetito porque era mucha mi angustia y ya no quería volver a trabajar.
En un mes bajé casi 15 kilos y finalmente dejé mi trabajo porque ya no resistí más las crisis a las cuales me veía envuelta día a día, cayendo en una profunda depresión. Con la falta de trabajo, pronto vino la falta de dinero, entonces comencé a comer menos para ahorrar el poco dinero que recibía mes a mes y así alimentar a mi hijo, pues no me encontraba en condiciones de trabajar en esos momentos debido al trastorno depresivo que me tenía sumida en el absoluto desgano. Pero no me molestaba sentir el ardor en mi estómago avisándome que debía comer porque comencé a ver que el hecho de haber comido poco me hizo llegar a pesar 50 kilos (yo mido 1.70) y eso me satisfacía completamente (para que se haga una idea de lo delgada que estaba: Podía usar las poleras y chaquetas de mi hijo de 10 años). Comencé a sentir una enfermiza atracción por tocar todo el día, y más aún en la noche, los huesos de mi cuerpo que ya se notaban (a esas alturas ya no se me veían los senos, sólo eran dos pellejos colgando, algo así como se ven las perras callejeras que han parido y se ven famélicas). Tendida en la cama, en la soledad de la noche, me miraba con un espejo grande las costillas, el esternón, la clavícula, las vértebras y el sacro que se notaban sólo cubiertos de piel, tocaba una y otra vez los huesos y eso me causaba placer, aunque estuviese sintiendo como si un fuego quemase mis entrañas, en cambio, ese "fuego" me indicaba que estaba haciendo las cosas "bien" y no estaba cayendo en la "tentación" de comer. No diré detalles de cómo me engañaba para comer casi nada, porque si algo aprendí en mis 7 años de anorexia, es que cuando uno está viviendo esta enfermedad, aprovecha de ver programas en que muestran la vida de alguna chica anoréxica, pero NO para aprender la lección de vida de aquella persona, sino que para “aprender tips” de las cosas que ellas hacían para perder peso y eso copiarlo para uno seguir estando delgada. Así que yo aquí no mencionaré nada de eso por si alguna chica que pueda tener problemas alimenticios, lea mi escrito y se “tiente” a repetir lo que hice yo. Si diré que yo no quería perder peso para atraer hombres porque estaba consiente que mi físico no era del gusto de los demás, pero eso no me importaba, sólo quería seguir experimentando la satisfacción que sentía yo al tocar mis huesos cubiertos de piel, y comprobar con esto que yo tenía el control.


Artista: Eduardo Replinger.

Mi entorno cercano comenzó a decirme que me veía fea, algunas personas me preguntaban si estaba enferma de cáncer, y hubo quien pensó que yo estaba consumiendo droga. El punto es que las personas comenzaron a preocuparse y a mencionar mi baja de peso, pero a mí nada de eso me importaba, en cambio, me satisfacía ver que todo mi sacrificio estaba dando resultado y eso me alentaba aún más a no caer en la “tentación” de comer, incluso si llegaba a morir a causa de mi escuálida alimentación, me importaba muy poco. Además en esa época comencé, erróneamente, a fumar y a beber café en exceso, nada importaba más que sentir mis huesos, ni siquiera el hecho de que mi hijo se fuese a quedar sin madre, amándolo como lo amo (reconozco mi enorme egoísmo, pero estaba afectada por esta enfermedad y, a la vez, por una profunda depresión). 
El hecho de vivir sola con mi hijo pequeño, me “ayudaba” a vivir mi anorexia sin preocuparme de que me vigilaran y presionaran para comer. Mi rutina era hacer 2 horas diarias de ejercicios y ver programas de televisión en donde hablaban de dietas o personas con anorexia (para copiar métodos de adelgazamiento) y cada vez que iba al supermercado revisaba las calorías de cada producto alimenticio y todo lo que compraba para comer era “diet”. Luego de esta fase de casi no comer, comencé a sentirme “tentada” por comer de vez en cuando alguna comida “chatarra”, y apenas terminaba de hacerlo corría al baño a vomitar, pero esto fue esporádico porque mi miedo a que mi hijo me escuchase y fuese a imitar mi conducta cuando creciera, me hizo preferir comer muy poco a darme “gustos” que después irían a parar al baño en un vómito autoinducido, además pensaba que era injusto que, habiendo tanta gente que pasaba hambre por no tener que comer, yo fuese a "botar" el alimento.


Artista: Eduardo Replinger.

A los dos años de haber dejado mi trabajo de un día para otro, volví a ejercer de maestra en una escuela (primaria). Estando allí evitaba participar de cualquier reunión que significase compartir comiendo. Con mis familiares era lo mismo, no participaba de nada que significase comer. Eso me fue alejando mucho más de las personas, y si ya antes no socializaba mucho, el miedo a que me obligasen a comer, me apartó aún más de los demás. Después de 6 años recapacité, con ayuda de quienes me quieren, y comencé a comer casi normal. Decir que me he “sanado” del todo, sería mentir. Creo que la “mentalidad anoréxica” me va a acompañar toda mi vida, y no caer nuevamente en la tentación de casi no comer, es una lucha constante porque, aunque trate, no puedo evitar pensar, cada vez que como, en las calorías que estoy ingiriendo y sentirme culpable y "débil de voluntad" por comer, más cuando alguien me dice que “ahora sí me veo bonita y no como antes cuando estaba muy delgada”. Esa es la peor frase que se le puede decir a una ex anorexica, porque tantas veces nos dicen que nos vemos feas al estar tan flacas, que si esta vez nos dicen que nos vemos bonitas, significa que ya no estamos delgadas, por lo tanto, es un sinónimo de estar “gorda”, y en vez de que esa frase sirva como aliciente para seguir comiendo, provoca el efecto contrario y uno quiere dejar de verse como los demás perciben la belleza, porque para quienes tenemos esta enfermedad, la belleza son los huesos. Hoy peso 58 kilos (supuestamente sigo delgada para los demás), y no niego que me encantaría pesar 8 kilos menos, pero ya no hago nada por llegar a ese peso (ideal para mí). 


Artista: Eduardo Replinger.

Cabe mencionar que la anorexia puede estar presente en el Síndrome de Asperger como COMORBILIDAD, y quiero dejar en claro que NO ES REGLA que afecte a todos quienes tienen el síndrome y TAMPOCO es una característica de la persona Asperger, pero sí he conocido más casos como el mío en chicas aspies. No sé lo que puedan experimentar otras personas Asperger al vivir con este trastorno, pero en mi caso, era la satisfacción por mantener el control sobre mí misma, y en algunas ocasiones, una especie de autocastigo, porque cada vez que he fracasado en algo, ya no siento deseos de comer y si llego a intentar comer, mi cuerpo rechaza el alimento, pues siento de inmediato ganas de vomitar (esto me sucede, sobre todo, cuando atravieso grandes crisis de angustia y ansiedad). 
Las razones por las que un joven puede llegar a la anorexia son variadas, pero yo me detendré en una, la que me tocó vivir a mí y desde allí dar un pequeño consejo a quienes rodeen a una persona con sobrepeso, y eso es: TENER CUIDADO CON LAS PALABRAS QUE SE DICEN, una burla, un apodo que puede parecer “inocente” o de “cariño”, pueden provocar una futura persona con anorexia. Recuerden que no todos son tan “fuertes” y las constantes críticas pueden “hundir” a una persona y llevarlas a tomar malas decisiones. Hay sobrepesos que se pueden evitar, y eso es cuidando la alimentación de su hijo cuando es pequeño e incentivarlo a hacer actividades físicas y si hay algún problema en el metabolismo, tratarlo con un nutricionista o algún profesional idóneo. Lamentablemente la anorexia también aparece en la infancia, por lo que hay que estar atentos a las palabras que se dicen y los ejemplos que se dan.

Las imágenes utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Eduardo Replinger Fuentes, un talentoso artista español con el Síndrome de Asperger. Si quiere ver más de sus obras, visite su página:

viernes, 3 de noviembre de 2017

La Empatía y la falta de Contacto Visual en las personas con Síndrome de Asperger







Las personas Asperger tenemos dificultad en la Empatía Cognitiva, esto quiere decir que tenemos dificultad en identificar y comprender las perspectivas, las emociones y los pensamientos de otras personas (lo que comúnmente denominamos "ponerse en el lugar del otro"). NO confundir por favor con la falta de Empatía Emocional, pues los únicos que carecen de ella, son los psicópatas, NO nosotros.
Los aspies tenemos poca habilidad para comprender y poder anticipar los estados mentales de los demás, incluyendo lo que los otros pueden pensar, sentir, sus intenciones y comportamientos, pero para que entienda mejor a lo que me refiero, le invito a leer las opiniones, desde las experiencias personales, de algunos jóvenes y adultos Asperger sobre este tema (no he puesto sus nombres para mantener su privacidad):


Sobre la empatía:


-Según se afirma, hay distintas clases de empatía. Eso explicaría que seamos fríos con ciertos estímulos emocionales, y sensibles respecto de otros. Por ejemplo, las veces que me enteré del fallecimiento de un familiar cercano sentí poco, diría casi nada; no me afectó externamente. Esto me llama la atención y me preocupa, porque no sé si eso está bien o mal, pero nunca fui con un psicólogo para analizarlo. Hay veces que encuentro "nebuloso" distinguir y delimitar mis emociones, es decir, aunque a veces ría mucho, o esté muy serio y apático, no sé por qué lo estoy, solo veo las demostraciones externas de una emoción pero no distingo bien la causa, dicen que eso se llama Alexitimia, pero sinceramente no sé si podría tener algo de eso. Pero lo relaciono con el tema de la empatía. En cambio, otras veces veo algo en los medios, como un informe de noticias, o una película, y me puedo emocionar para bien o mal. También me pasa que viendo a personas reírse o ser afables, me rio con ellas como identificándome mucho con su estado de ánimo.

Fotografía: Camilo Cuevas.


-Pues yo tengo mucha empatía, cuando la situación es evidente puedo ponerme en los zapatos del otro y siempre estoy dispuesta a ayudar con vocación de servicio, pero si la situación es sutil, y la o las personas no lo dicen, yo no soy capaz de verlo y debo apoyarme en otras personas cercanas que me hacen ver lo que es totalmente invisible para mí. Cuando hablo digo todo lo que pienso, eso sí sin groserías, con mucho respeto pero con mucha firmeza y a veces la gente se intimida. Mi mamá siempre me dice que no pienso lo que digo, que hago sentir mal a los demás.

-Hace años no tenía yo mucha empatía, no podía ponerme en los zapatos de las demás personas y eso me causaba muchos problemas, sobre todo con mi esposo; fue él quien me enseñó a ponerme en los zapatos de los demás, quien me ayudó a comprender que los demás también sentían, no solamente yo. Fue un proceso largo, de años, pero logré comprender y ponerme en el lugar de las otras personas y así es como logro más o menos comprender lo que los demás sienten.

-La empatía es tan subjetiva, admito que me cuesta, sin embargo hasta el momento no he conocido personas rebosantes de ella, en cambio sí he conocido a varios Asperger con un fuerte sentido de la justicia.

-Claro que se puede sentir empatía. Yo de hecho soy muy empática. Mis problemas se basan a la hora de socializar y eso me afecta para poder encontrar un trabajo porque no me fio de la gente de que me puedan hacer daño.

-Siempre leo que la falta de empatía es una característica del autismo, pero en el mundo neurotípico hay tanta gente que le falta, por ejemplo: Los abusadores, los que maltratan animales, los asesinos, la gente con poder que no hace nada por los millones de personas que viven en la pobreza, etc, etc, etc, es tanto que me pregunto cuál es el concepto de empatía y porque siempre se pone como una característica tan distintiva del TEA.

Fotografía: Camilo Cuevas.


-A mí me da mucha rabia cuando se dice que en el autismo y Asperger no hay empatía, es más, defiendo que la empatía autista es la empatía real, la que no requiere de que la persona por la que la sientes esté ahí al lado. Es algo de origen racional que te permite entender el dolor de alguien al otro lado del mundo igual que el de la persona de al lado. En el autismo hay un problema de comunicación, que es otra cosa, de que, quizás, tu empatía tarda en salir porque no te estás dando cuenta de que el otro te está diciendo algo concreto en un momento dado. Pero una vez solucionado el problema de comunicación, la empatía es la misma, o mayor.

-Muchas veces la empatía NT intrínsecamente tiende a desviarse a la hipocresía, en cambio del autismo es más sincera, pese a que sea cándida.

-Fui diagnosticado MUY recientemente, mi falta de empatía, antes del diagnóstico, la definía tan solo como "falta de inteligencia emocional".

-La empatía NO es ver las cosas como las ve el otro, es SER el otro; sentir como el otro. Intentar usar el corazón propio para sentir qué está sintiendo quien está a nuestro alrededor. Para esto se necesita una sensibilidad que no todos saben usar y quizás ahí el problema con los Asperger: Tienen esa sensibilidad, pero no tienen la llave para abrir la puerta y dejarla salir. Entonces se los llama fríos, desconsiderados, apáticos .Y sin embargo, quienes los tratan así, y supuestamente son empáticos, no logran sentir lo que el Asperger siente.

-¿Empatía? No se comunica, se siente, y de allí la expresamos pero a nuestro modo. Mi modo no es llorar con la persona, ni gritar, ni imitar su manera de expresar sus sentimientos...Mi modo de expresar mi empatía hacia la persona es ayudarlo y apoyarlo, anticiparme a sus necesidades. Siento su dolor poniéndome en su lugar pero lo asumo desde mi realidad, no desde la suya.


Fotografía: Camilo Cuevas.



-Es falso eso de la empatía ¡Que van a saber! No sé quien escribe esas cosas... mala información y equívoca, y hay de todo también, como entre los neurotípicos... y sí, a mí también me “ardía” leer cosas que se afirman como ciertas o como regla general, en tiempo pasado, porque ahora sólo sé que es ignorancia... y que en estos medios (internet) o en otros, parece que no se verifica nada, cualquiera puede decir lo que sea... sí, sí tenemos empatía, o por lo menos yo, y antes hiper empatía y creo que sigo siendo hipersensible aunque ahora discrimino mejor entre ante qué situaciones serlo o no, o personas.

-Yo en serio tengo problemas para empatizar con mi esposa u otras personas y entre pasa el tiempo es peor... ella ha llegado a decirme que soy como un robot: insensible. No sé qué pasa, simplemente cada vez me siento más independiente de sentir y no creo que sea malo. Yo le pido que me explique cómo se siente y por qué es importante para ella, si entiendo eso se me hace más fácil racionalizar lo que le pasa. Imagino que es difícil cuando es una explosión de sentimiento súbito, como un acontecimiento desagradable e imprevisto, a cualquiera le pasa, es difícil explicarlo, pero a veces eso me ayuda.

-Creo que eso es parte de la 'empatía flotante', es decir, como no sientes un compromiso emocional con nadie, puedes analizar los problemas de otros fríamente y a la distancia. Así uno puede sentirse cómodo. El problema sucede cuando empezamos a agarrarle cariño a alguien en especial o a algunos y luego sus problemas comienzan a afectarnos en lo emocional. Los aspies y los esquizoides, se manejan de esta manera, siendo distantes y huidizos, para evitar sentir el dolor ajeno, pero no son inmunes.

-Cuando se habla de empatía se hace referencia a las neuronas espejo. Y varía en cada caso cuán afectadas estén. Si un NT ve a alguien bostezar es probable que tenga ganas de bostezar. En mi caso eso no me pasa. En cuanto a la empatía hay un error de comprensión generalizada. El creer que la dificultad de empatía (entender las emociones del otro) implique no tener sentimientos, ese es el error. En cuanto a que los TEA son todos sinceros, lamento decirles que es una falacia, hay de todo.

-Salgan de su zona de confort y practiquen la empatía de manera diaria.

Fotografía: Camilo Cuevas.

Sobre no mirar a los ojos:


-"Las personas que no te miran a los ojos mientras dicen algo, están mintiendo". Y siempre me creí mentirosa, aun diciendo la verdad.

-Ese es un mito. Es más, en la PNL plantean que una de las maneras de identificar que alguien está mintiendo es detectar cuando mira fijo para reforzar la credibilidad.

-Así es. Esa sentencia era lo que mi papá me repetía constantemente: “La persona que no mira a los ojos cuando habla es falsa”. Y así siempre me sentí: Falsa, hasta ahora incluso, siempre siento que no es verdad lo que siento, o que siempre estoy haciendo algo que no tengo derecho...

-Y curiosamente quienes te miraban de frente a los ojos, te estaban mintiendo. Déjenme con mi verdad de mirada baja y que ellos se queden con sus mentiras de mirada alta.

-En mi caso me insinúan lo mismo, pero no puedo soportar el mirar directamente a alguien... me intimida, me asusta. Sólo aguanto unos segundos.

-Al hablar con la gente les miro tan fijamente a los ojos que les intimido y me esquivan la mirada, debe ser que tengo mirada penetrante, mirar a los ojos fue algo me tocó aprender, no es difícil, es cuestión de práctica y de dejar el miedo a la mirada de otro.

-Lo entiendo, por eso cuando intento explicar algo trascendente o de importancia, intento mantener la mirada. Si no ya creen que mientes. Y no sólo por no mantener la mirada creen que mientes, también por la lentitud y el retardo en responder.

-Sobre la mirada yo pensé que miraba a mi interlocutor, pero hace unas semanas me hicieron notar que cuando hablaba veía hacia arriba u otro lado.

-Aprendido en "Lie to me" los ojos son semáforos según el ángulo que se dirija, la pupila marca el hemisferio que ocupa y eso indica si es un recuerdo o una invención. Aunque las personas tampoco miran a los ojos directamente todo el tiempo. Sólo los segundos que les bastan para intuir o hacerse de una sensación. En general, es cuando te reprochan algo que quieren que los mires a los ojos. Y ahí lo único que le interesa ver del otro, son signos corporales de sumisión manejados por todo el cuerpo, así como la admisión de culpa de forma verbal. Por eso, incluso los que vemos a los ojos, pero lo realizamos pensando en la forma que tienen o en los reflejos que les vemos en el cristalino, al parecer "soberbios", tampoco nos admiten la verdad porque los hacemos sentir incómodos dado que nuestra actitud no les deja posicionarse.

Las imágenes utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Camilo Cuevas, un excelente fotógrafo con el síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:

Esta es la biografía del autor de las fotografías utilizadas en este escrito, un joven con el síndrome de Asperger:

El Lenguaje no Verbal en el Síndrome de Asperger







Reconocer e interpretar el lenguaje no verbal del interlocutor permite inferir cómo se siente esa persona, o cuáles son sus intenciones. Una información que en ocasiones resulta mucho más valiosa que las palabras. En la interacción entre personas, el lenguaje no verbal, ya sea gestos, posturas, expresiones faciales pueden indicar si la persona está atenta o interesada en lo que le están diciendo, si está aburrida, enojada, incluso si está mintiendo, por lo que puede resultar de especial utilidad para la comunicación y una buena socialización. En algunas ocasiones a los aspies nos cuesta identificar lo que quieren decir las personas, básicamente porque no todos son claros y directos a la hora de hablar, y si sumamos a esto que algunas personas no son coherentes entre lo que dicen y lo que piensan, y que los aspies tenemos dificultad en reconocer el lenguaje no verbal, tarde o temprano puede afectar en la forma de relacionarnos con los demás.
Para que entienda mejor a lo que me refiero, le invito a leer las opiniones, desde las experiencias personales, de algunos jóvenes y adultos Asperger sobre este tema (no he puesto sus nombres para mantener su privacidad):


La interpretación del actuar de las personas:


-Cuando creo que he mejorado en eso de "leer a las personas", aparece alguna situación que me demuestra lo contrario. Lo peor es que cuando te pasa con gente al lado que lo nota de inmediato y tú no.

-A veces pasa. No queda otra que seguir generando estrategias para mejorar esa área.

-El actuar de las personas es muy complejo, uno puede “leerlas”, pero solo hasta cierto grado, aun aprendiendo lenguaje corporal.

-No es que uno no haya mejorado su capacidad para 'leer a las personas', lo que pasa es que las situaciones sociales son siempre nuevas, y todo el tiempo uno se está poniendo a prueba. Es complejo el tema.

-Yo tarde 3 años en aprender que una compañera de trabajo que siempre me trataba con "cariño", había estado calumniándome y acusándome falsamente con otras personas.

-Yo no logro leer ni identificar a la mayoría de personas.

Fotografía: Rodrigo Corvalán.


-Me estreso mucho cuando me dan explicaciones incompletas y no dejo de preguntar hasta que me expliquen claramente.

-Si no me explican las cosas bien, claro que me estreso, eso de que la gente crea que tienes que adivinar lo que están pensando, me pone nerviosa.

-Antes de saber de la condición, y ya con los niños en el colegio, decidí colaborar en la sociedad de padres y representantes del colegio. Al entrar propuse ideas, me tocó sentarme a conversar con otros padres, éramos solo 2 hombres, los otros integrantes eran señoras. Al principio tuve algunos roces, pero se lograron metas importantes, mucho trabajo y buenas intenciones de mi parte. Apenas me di vuelta “caí en la lengua” de algunas señoras y hasta me vilipendiaron. Aún viejo, cuando se intentan cosas nuevas, nos metemos en terrenos que no conocemos. Lo bueno, aprendemos, lo malo, demasiado estrés.

-Siempre prejuzgo, juzgo y postjuzgo por las apariencias. Las apariencias que yo veo obviamente, no las que ven mi vecino o el panadero; las que yo observo. Ya durante mi pubertad desarrollé esta costumbre de forma natural. Siempre he tenido buen tino apreciando cómo las personas expresan lo que piensan o sienten por sus expresiones corporales. Ahora, con 40 y tantos años, tras muchos años de estudio y observación, pues todavía es mucho más acentuado. Es un tema extraño porque parece que esté hablando de algo paranormal. Pero no es así, es exactamente el mismo mecanismo que permite sabe que una persona se ríe cuando abre la boca, muestra los dientes y emite de forma intermitente los sonidos "ja, ja, ja". A nadie le parece raro que uno sepa que el otro está contento si está sonriendo. El tema central de esto es que soy muy sensible a las sensaciones que me genera la percepción de los demás y que por estas impresiones, desde un principio, sé con quién voy a relacionarme y con quién no lo voy a hacer de una forma completa, sino solo utilitaria. Sé que hay personas con el espectro que les pasa algo similar, a todo ello sumado que estructuro mis pensamiento generalmente alrededor de sensaciones y percepciones (alegría, amor, sueño, vista, oído, sonido, imágenes) más que a un pensamiento predominantemente verbal (lo que motiva que mi capacidad de expresión verbal sea a veces limitada o torpe). Es decir, que si pienso en una persona feliz, lo que estoy es viendo la imagen de alguien moviéndose con una expresión de felicidad y siento por dentro esa misma sensación. Igual me sucede con las sensaciones dolorosas.

-Yo creo que a todo el mundo le pasa parecido, solo que cada uno tiene más acentuado un tipo de percepción y de sentidos al pensar que otros.

Fotografía: Rodrigo Corvalán.


-Me identifico totalmente contigo veo más allá en las personas y difícilmente me equivoco.

-Estoy permanentemente analizando lo que hago, mis pensamientos, actitudes y pensamientos, también distintas situaciones y personas, a ver si alguna vez llego a entender el mundo de lo que es para mí "la gente normal".

-Me he dado cuenta que las personas que me han dicho: "Confía en mí", esas son las que me han traicionado o al final han terminado tratándome mal. Una persona me dio un sabio consejo: “No gastes energías tratando de entenderlas, ese tipo de gente son así y punto, y buscan gente buena, para utilizarlas, aprovecharse de ellas y luego tratarlas mal”. Es mejor darse cuenta a tiempo y alejarse de ellas que no darse cuenta o perder tiempo tratando de entender algo que no van a cambiar.

-A medida que envejecemos y aprendemos a socializar vamos olvidando las primeras sensaciones que teníamos cuando no se es capaz de entender el idioma corporal y las expresiones de la gente, hoy tuve un recuerdo tipo flash sobre esas primeras sensaciones en las que para nosotros las demás personas resultan inexplicables en su comportamiento, es como llegar a un sitio del que no entendemos nada, surrealista en algunos casos.

-Puedes ir a un parque o a un sitio con gente, pero no con demasiada claro, y ponerte a observar; yo, alguna que otra vez, lo he hecho en centros comerciales. Cuando he salido, alguna vez, a pubs o sitios con gente como discotecas, he intentado observar a los demás, aunque es difícil (los Asperger también podemos ir a discotecas aunque la música alta y el exceso de gente no me guste claro). He forzado, muchas veces, a mi mente para poder entender lo que los demás dicen, he cometido muchos errores y también me han dañado.

-Yo generalmente me guío por las reacciones de las personas alrededor.

-Un ejercicio muy útil es observar las expresiones de los actores; teatro ayuda también. Y hay una serie "Lie to me", en donde cada tanto muestran cosas de PNL

-Si buscas una psicóloga/o, buscá alguien que tenga como orientación cognitivo conductual. Esta terapia ha dado grandes resultados en adultos con TEA.

-Yo conozco aspies que ven venir a los demás años antes que muchos NT, y que entienden mucho mejor a los demás que ellos mismos.

Fotografía: Rodrigo Corvalán.

 ¿Se dan cuenta cuando le gustan a una persona?


-Hay algo que me ha pasado desde que era muy joven (tengo 29) y es que nunca me daba cuenta que una chica estaba interesada en mí, ni siquiera después que otras personas me lo decían, y aun hoy me quedan dudas. El tema es que, desde mi punto de vista, yo siempre las veía como amigas y les daba todo mi cariño, y después ellas terminaban alejándose por alguna u otra razón que nunca terminaba de entender. Al final la gente me decía que yo era tonto por "dejar pasar" esas oportunidades, o que era un presumido y arrogante por despreciar a esas chicas. Yo siempre las quise y las seguiré queriendo como amigas, porque les di una parte de mi corazón, y con él, mi amistad. Por mucho tiempo pensé que simplemente era distraído para no darme cuenta, o que ellas eran cobardes por no decirme nada, pero ahora que sé más del Síndrome (hace menos de un año me enteré que soy Asperger) empiezo a pensar que era por algún rasgo de esta condición.

-El coqueteo tiene mucho de comunicación no verbal y ese es un área que nos cuesta. En cuanto a la iniciativa femenina en las mujeres NT suelen comunicarlo a través del coqueteo. Y si tomas la iniciativa de ser quién se declare, hay varones que se ofenden porque se sienten inseguros al no ser ellos quienes toman la iniciativa. También me pasó que se ofendieran por eso. Prefiero tomar la iniciativa y detesto la situación de rechazar (odio si no aceptan un no. Es sí o no) pero siempre me preocupan las posibles “metidas de pata” al respecto.

-No detectaba el coqueteo, y cuando lo hacía, me quedaba congelado. Las mejores chicas me persiguieron, y yo las miraba atontado, pero no sabía qué hacer, no había un comportamiento programado para esas situaciones, no traje el “Kit”. Cuando recuerdo eso, y el consecuente sufrimiento, sé lo Asperger que soy, muy Asperger, hay piezas que me faltan.

-Cuando era adolescente tuve muchas amigas, pero ninguna novia. Mi primer (y única) novia, la conocí cuando yo tenía 27 años, y ahora es mi esposa. Mi pregunta sería ¿cuántas de esas amigas pudieron ser mis novias y yo no lo detecté? Si bien mis conocidos me decían: “Tal o cual se ha fijado en vos”. Para mí eran solamente amigas. Ahora casado me han pasado situaciones parecidas, que me hayan dicho: "Esa mujer se ha fijado en vos". Yo nunca lo vi, y la verdad, prefiero que siga así. Pero parece que es así: No sabemos ver “el barco que nos quiere llevar”.

Fotografía: Rodrigo Corvalán.


-Ese es básicamente el mayor problema de mi vida, no identifico cuando una mujer está coqueteando conmigo o simplemente me ve como un buen amigo. Eso me llena de dudas y me ha hecho meter la pata mil veces; o tomo la iniciativa con alguien que no debía y pierdo esa amistad, o no la tomo con alguien que estaba esperando precisamente que hiciera eso, y al no hacerlo, se cansa de esperar y termino perdiendo otra amistad. Mis relaciones con las mujeres no son nada estables y nunca he podido avanzar más allá de una gran amistad.

-El problema que yo tengo con las mujeres, es que soy lento, muy lento. Necesito mucho tiempo para sentirme capaz de decirle algo a una chica, o ser directo a partir de sentir seguridad y confianza en mí mismo. Tengo otros tiempos, pero “el que no corre, vuela”, dicen. Si espero mucho, viene otro más “avivado” que yo y se me adelanta. El coqueteo si lo detecto, el sutil no, el que es más obvio sí.

-Una amiga se enojó conmigo, me dijo que yo la encontraba fea, y se alejó. Otra dijo que yo era como un niño en cuerpo de adulto, también se alejó; y así otras tantas.

-A mí también me cuesta darme cuenta cuando alguien tiene interés en mí. Me pasó con una compañera del colegio. Ella me miraba mucho y con una cara muy rara que me daba miedo. Llegué a pensar que esa mirada era de odio, pero no. Me di cuenta del motivo de su mirada, cuando un compañero me dijo que era porque ella "me tiraba onda".

-Si alguien alguna vez ha estado interesado en mí, nunca lo he notado, jajaja Tampoco nunca he tenido muchas amistades, ni interacción con gente de manera social.

-En mi caso yo sí sé qué hacer cuando una chica me gusta, voy por ella y punto. A veces tengo éxito, a veces no; pero que una chica me coquetee, mi mente está en blanco, ni me doy cuenta.

Las imágenes utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Rodrigo Corvalán, un gran fotógrafo con el síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página: