lunes, 22 de mayo de 2017

Implicancias de un diagnóstico tardío.


En esta oportunidad les voy a platicar sobre otro tema muy importante acerca de lo que es vivir con el Síndrome de Asperger cuando hemos sido diagnosticados en edad adulta. Antes, me parece importante destacar que un diagnóstico temprano y correcto del Síndrome puede marcar la diferencia entre un adulto mejor preparado para enfrentar las situaciones cotidianas que nos presenta la vida, que otro que fue diagnosticado tardíamente. Tener un diagnóstico en la niñez, es fundamental y determinante para poder enfrentar el futuro sin tantas complicaciones, siempre y cuando se cuente con un equipo de profesionales competentes que sean capaces de facilitar las herramientas adecuadas para desenvolvernos de la mejor manera en esta sociedad, predominantemente, Neurotípica (comúnmente se les denomina con ese nombre a las personas que no tienen nuestro Síndrome). Ante la interrogante ¿Qué ha significado para nosotros vivir con el Síndrome de Asperger, sin saber que lo teníamos? Han surgido muchas respuestas entre adultos que han comunicado su opinión sobre cómo se sienten al respecto. Partamos de la base que a veces las “diferencias”, en nuestro caso neurológicas, pueden traer aspectos positivos, y otros no tanto a nuestro diario vivir, sobre todo, si no hemos contado con dicho diagnóstico temprano. Tenemos que comprender que un adulto que ha vivido gran parte de su vida sin saber “el por qué” se siente “diferente” del resto de las personas y no logra “encajar” de manera espontánea en el “mundo” de las personas que lo rodean, acarreará bastante confusión y malestar en su vida, por no poder sentirse parte de una sociedad que no percibe el entorno desde nuestra perspectiva, y que no tiene interés en adaptarse a nosotros, pero que sí nos obliga a adaptarnos a ellos. Es por esto que quise hacer público, desde un enfoque diferente al que ya mucho se ha hablado, en donde abundan artículos y publicaciones de lo “genial” que es tener este Síndrome, pero que muy pocos hablan de lo que ocurre con muchos adultos que fuimos diagnosticados tardíamente y por lo tanto vivimos gran parte de nuestra vida sin contar con apoyo ni ayuda de quienes nos rodearon, incluyendo la falta de profesionales idóneos, lo cual desencadenó en nosotros algunas comorbilidades (presencia de uno o más trastornos, además del trastorno principal) que nos impiden enfrentar de una mejor manera la vida en esta sociedad. Dicho esto, les invito a leer como puede verse afectada nuestra vida de adultos al no haber sido diagnosticados a una edad temprana:
Artista: Anita Valle Ocando.

1) Constante ansiedad: Esto lo experimentamos cada vez que tenemos que emprender una actividad, ya sea desconocida (una invitación a salir a un lugar que no conocemos) o conocida por nosotros (tener un trabajo en donde no se respeta nuestras características del síndrome, y en donde estamos obligados a adaptarnos a los demás, no siendo recíproca dicha adaptación). Estos son algunos de los ejemplos de muchas actividades, que en determinadas ocasiones no queremos hacer, pero que la sociedad nos dice que toda persona “normal” debe realizar, pasando por alto nuestra condición, porque ni siquiera nosotros sabemos que tenemos el síndrome. Si un niño aspie crece sin las adecuadas terapias y sin ser consideradas cada una de las características de su síndrome, tanto por la familia, como por los maestros y gente de su entorno, sentirá una gran confusión y angustia al ver que no puede pensar y actuar como lo hace un niño de su edad; eso sumado a las constantes críticas que reciba de quienes lo rodean, harán de él un ser inseguro por miedo a equivocarse y ser regañado y criticado nuevamente; lo cual provocará en él una gran ansiedad que lo acompañará a lo largo de su vida cada vez que deba enfrentar una situación nueva o distinta a la cual está habituado. Esta ansiedad acrecentada en el tiempo puede generar bastantes dificultades para desenvolvernos de una manera tranquila y segura en las actividades que debemos llevar a cabo, desencadenando en más miedos e inseguridades, llegando, incluso, a las tan lamentables crisis de pánico.
Artista: Anita Valle Ocando.

2) Poca tolerancia a la frustración. Esto se debe a que en nuestra constante búsqueda de la perfección y de que todo nos resulte como lo hemos planeado o como debiese ser, no esperamos ni estamos preparados a que ciertas situaciones se nos escapen de las manos y no tengamos el control sobre ellas; manifestando dicha frustración, en algunas ocasiones, a través de una angustia excesiva o reacciones de ira incontrolables. No saber que tenemos el Síndrome, por no haber sido diagnosticados correctamente, nos impide tener una explicación de por qué nos frustramos tan fácilmente, mientras la gente común es más "relajada" y no le da tanta importancia a lo que nosotros sí; lo cual puede llevarnos a una frustración mayor, al no tener respuestas a nuestras interrogantes, sintiéndonos una vez más "extraños" entre los demás. La frustración puede llevarnos a la Procrastinación (postergar o evadir una actividad determinada por miedo al fracaso o porque produce demasiada tensión, prefiriendo reemplazar dicha actividad por otra más placentera); lo cual desencadena en, que aunque tengamos inteligencia y mucho potencial, no seamos capaces de concluir lo que nos hemos propuesto emprender, dejando las cosas a medias en algunas ocasiones, lo cual nos genera más angustia y nos lleva a frustrarnos aún más. Al final es como "un círculo vicioso".
Artista: Anita Valle Ocando.

3) No poder enfrentar los cambios de rutina. Nosotros necesitamos tener el control de todo lo que realizamos en el día a día, seguimos patrones debido a nuestra rigidez mental y poca flexibilidad para cambiar la actividad que estamos acostumbrados a llevar a cabo. Una situación imprevista puede causarnos mucha angustia, afectándonos incluso en nuestras relaciones familiares y sociales. Cuando las personas no saben de nuestra condición, suelen pensar de nosotros que somos personas testarudas, intransigentes o hasta antipáticos, sin siquiera saber el real motivo de nuestras reacciones "poco comunes" cuando se genera una actividad espontánea que, obviamente, no teníamos contemplada y escapa de nuestro control.

4) Depresión. No es fácil crecer tratando de hacer lo que la gente "normal" hace porque es lo que exige la familia y el entorno para poder aceptarnos, sintiendo cada fracaso, en nuestro intento por desenvolvernos de una mejor manera, como incapacidad nuestra porque, en esos instantes, no sabíamos el por qué no podíamos pensar ni reaccionar como el común de la gente. Toda esta presión, durante gran parte del tiempo, en cada ámbito de nuestra vida, nos ha traído angustias, problemas de autoestima e inseguridades que desencadenaron en Trastornos Depresivos, los que pueden acrecentarse con el paso de los años, llegando, incluso, a tener pensamientos suicidas por no poder sentirse parte de algo.
Artista: Anita Valle Ocando.

5) Dificultades en las relaciones sociales y para mantener una pareja en el tiempo. Algunas personas Asperger podemos socializar, pero haciendo un esfuerzo enorme por disfrutar de estos momentos de “esparcimientos”, incluso sin que los demás noten que no es fácil para nosotros, pues algunos podemos "camuflar" muy bien lo que de verdad estamos sintiendo, lo cual no quiere decir que sea algo positivo, pues al final no poder expresar nuestro verdadero sentir, nos hace muy mal porque nos crea confusión. Cuando se ha vivido casi toda una vida desconociendo el Síndrome, es difícil explicarse por qué no podemos “entregarnos” con facilidad a las actividades que para los demás son tan fáciles de disfrutar, recibiendo críticas por optar permanecer en nuestra habitación, antes que preferir juntarnos con otras personas, siendo catalogados de amargados y "antisociales" por no aceptar invitaciones para salir. Si no hemos sido correctamente diagnosticados con el Síndrome de Asperger, no podemos saber que en nosotros es "normal" tener otros intereses distinto al resto de las personas, y por lo tanto que no es "extraño" nuestro actuar, sino que es parte de nuestra condición y que somos libres de elegir de qué manera queremos socializar, y no como la sociedad nos dice que debe ser. En cuanto a las relaciones de pareja, es difícil mantenerla en el tiempo. Si nosotros no sabemos que tenemos el Síndrome ¿cómo explicar nuestra rigidez mental si no sabemos que es característica de nuestro Síndrome? ¿Cómo explicar que si le decimos a nuestra pareja que no nos gusta lo que nos regaló, no es por ser malagradecido, sino por el poco "filtro" que tenemos a la hora de hablar? ¿Cómo explicarle que a veces no sabemos como manifestar nuestros sentimientos, pero que no significa falta de amor? Si no hemos sido correctamente diagnosticados, no sabemos de las características de nuestro Síndrome, por lo tanto no podemos explicar a nuestra pareja el "por qué" de nuestro actuar, y ellos se formarán una idea errónea de nosotros, pensando que somos caprichosos, egoístas e insensibles. 
Artista: Anita Valle Ocando.

6) Rechazo o no aceptación del diagnóstico por parte de la familia y/o pareja. Quise dejar este punto para el final, no por ser menos importante, pues lo es y más de lo que se puedan imaginar, por lo que necesito explayarme al respecto. Toda persona, sea niño, adolescente o adulto necesita del apoyo de sus seres queridos para enfrentar diversas situaciones que se le presenten en la vida; y ser diagnosticado con el Síndrome de Asperger no escapa a la regla. Imagínense haber sido criticado toda la vida por no poder actuar como una persona “normal”, siendo catalogados como inmaduros, y en algunas ocasiones como "malcriados" y que dichas críticas en muchas ocasiones vinieran de los padres, hermanos u otro familiar, y que por desconocer acerca del Síndrome, nos hayan hecho daño sin querer por presionarnos para que hagamos todo lo que se espera del común de la gente. Imagínense nuestra angustia por tratar de comportarnos como se nos exigía, pues también nosotros desconocíamos que teníamos el Síndrome, y queríamos ser considerados “normales” y que se nos valorara. Ahora imagínense el alivio para nosotros al saber que nuestro pensar y actuar “diferente” tenía nombre y apellido: Síndrome de Asperger; y que nuestra “forma de ser” no era porque teníamos problemas psicológicos o porque fuésemos tontos; y que el saber esto nos explica tantas cosas, que antes no podíamos explicar, lo cual nos hace querer compartir con nuestra familia tal información para que ellos entiendan de la misma manera que nosotros el “por qué” no podíamos hacer lo que ellos nos exigían. Lo primero que esperamos es que nos digan que nos entienden y que comprenden por todo lo que tuvimos que pasar a causa del desconocimiento del Síndrome ¿Qué sucede con nosotros cuando nuestra familia reacciona dudando o negando el diagnóstico? ¿Qué puede pensar un aspie cuando se le dice "que es sólo una etapa, ya pasará"? No es fácil cuando nuestros principales críticos (familia) no acepten un diagnóstico, prefiriendo creer que tenemos otro “tipo de problema”, a que seamos Asperger (no tienen idea del daño que pueden llegar a causar con esa actitud). Segundo: Si nuestra familia no es capaz de aceptar un diagnóstico ¿qué podemos esperar de los demás? Tercero y último: Nos privan del apoyo y comprensión que necesitamos para seguir con nuestras vidas, pero ahora asumiendo nuestra condición. 
Artista: Anita Valle Ocando.

En conclusión, el bienestar de un adulto con Asperger, es tarea de todos, comenzando por la familia, quienes debiesen tratar de entendernos y apoyarnos, teniendo en cuenta de que hemos vivido muchos años confundidos al no saber de nuestra condición. Este es un llamado tanto para los padres, como para los profesionales: Cuando vean que el comportamiento de un niño es "diferente" a lo que se espera, investiguen, infórmense, edúquense, pero por favor, no confundan preocupación y dedicación con sobreprotección; los Asperger NO somos tontos ni discapacitados, sólo necesitamos que nos orienten y nos comprendan, no que nos aparten del mundo. Hoy por hoy, hay mucho material para estudiar y entender las características propias del Síndrome. Un diagnóstico temprano y certero, más las terapias idóneas harán de ese niño, un adulto más seguro y preparado para enfrentar el mundo Neurotípico.

Las imágenes utilizadas en este escrito, pertenecen a Anita Valle Ocando, una artista excepcional con el Síndrome de Asperger y pueden encontrar más de sus obras en esta página:

domingo, 21 de mayo de 2017

Más de 30 cosas que me hubiera gustado, que de niña y/o jovencita, alguien me explicara.


En mi persona (afuera) todo parece "normal", y claro que lo es ¿pero te cuento un secreto? Sssh por dentro mi corazón es azul aunque por fuera no se vea. :)
Nadie de mi familia o maestros notó nunca mis dificultades para socializar o aprender como un problema, pues iba bien en la escuela o hasta adelantada y lograba tener algunas amigas y jugar con mis hermanos y prim@s, solo parecía muy tímida, seria... Pero en mi interior pasaban grandes cosas que llegaron a causarme gran dolor, angustia. Y es hasta ahora, a mis 36 años, que voy teniendo poco a poco todas las respuestas a mis dificultades de niña joven y adulta, pues antes no sabía lo que en realidad me ocurría.

Estas son las más de 30 COSAS QUE ME HUBIERA GUSTADO QUE DE NIÑA Y/O JOVENCITA ALGUIEN ME EXPLICARA:

1. Que no todas las personas sienten igual ni en las emociones ni en lo sensorial.

2. Que los adultos también se equivocan.

3. Que en realidad mi abuelita no se llenaba cuando me decía: Con que ustedes coman yo me lleno. :( yo comía feliz creyendo esto en forma literal por mucho tiempo (años de mi niñez).

4. Que ser hipersensible (emocionalmente) no es para avergonzarse, que te da una cualidad especial, no mejor, no menos, sólo diferente.

5. Que no toda la gente tiene buenas intenciones y cómo descubrirlo.

6. Que la mirada se desvía en dirección distinta dependiendo si mientes (inventas) o recuerdas, me habría ayudado bastante :/ pues prácticamente todo lo creía.
Cuando aprendes a disfrutar las cosas simples de la vida todo va cambiando a tu favor.

7. Que no por ser honesta los demás lo eran.

8. Cómo acercarme a los demás jóvenes para hacer amigos. De niña no tuve ese problema pues mi familia era grande, ahí estaban todos mis amigos: Primos y hermanos que me enseñaban taaanto :) Sólo alguien de 17 me ayudó mucho diciéndome a mis 15: “Mira tv, identifica que te gusta y habla de eso...”

9. Que hacer el ridículo no está mal, que puedes reírte de ti mismo, que no pasa nada si te equivocas o actúas lejos de lo que el otro espera.

10. Que se puede discriminar los sonidos y elegir a qué sonido le pones atención, pero que hay personas como yo que escuchan todos los sonidos a la vez.

11. Que está bien ser distinto, que no importa si no te gusta lo mismo que a los de tu edad.

12. A los 8 años: Que perder en un juego donde dijiste: “Si no gano a los 12 me muero”, jamás podría ser literal. Viví con esa angustia de morir día a día, desde los 8 hasta cumplir los 13 :( No sabía que mi palabra no tenía por qué cumplirse.

13. Que la mirada se puede controlar, bueno eso hacen los demás.

14. Que mirar por mucho tiempo a alguien es entrar en su intimidad porque:

15. No estamos acostumbrados a mostrarnos tal como somos.

16. Que la gente miente en gran parte porque no se acepta a si misma tal como es.
Jajaja ¡Se debe estar riendo de mí en el cielo por creerle por tanto tiempo!

17. Que si haces daño a otro y no fue intencional no debes castigarte con culpa eterna, pero si debes aclararlo.

18. Que no toda le gente es formal, y que de vez en cuando está bien relajarse y dejar te autoexigirte tanto.

19. Que inventar algo para evitar el trato con alguien que presientes que no es bueno, no sólo no está mal, sino que es necesario para autoprotegerte.

20. Que así como los demás son distintos a mi había otros que sentían igual que yo! Que no venía de otro planeta :(

21. Que me anticiparan lo que iba a pasar, pues aunque por fuera estaba seria y parecía tranquila, internamente me angustiaba mucho ante situaciones inesperadas.

22. Que los gestos y expresión facial pueden practicarse para que coincidan con las emociones que se sienten.

23. Que los demás interpretan en automático esa información o lenguaje gestual y corporal y deducen cómo te sientes y qué piensas. Hacen conclusiones al respecto.

24. Que esa interpretación no es correcta en todos los casos pues no todos sabemos expresar en forma espontánea ni con lenguaje oral, ni corporal o gestual.

25. Que estoy en cierta desventaja si no practico, pues esa información corresponde al 85% de lo que comunicas y causa problemas graves si comunicas por error algo que no sientes.
Una infancia feliz es clave para un adulto emocionalmente sano.

26. Que no todas las mujeres podemos centrar la atención a varias cosas al mismo tiempo. Me frustraba no poder hacerlo si todas podían.

27. Que uno no tiene que gustarle a todo mundo.

28. Que no hay una persona 100% segura de sí misma ¡Ningunaaa!!! Pues en algún momento de su vida hasta esa persona que te vino en mente como ejemplo dudó de sí misma.

29. Que no saber cómo actuar socialmente no te hace menos inteligente.

30. Que no todos lloramos cuando estamos muy tristes, pues no todos tenemos la misma capacidad para mostrar las emociones, sensaciones y/o estados de ánimo y cómo identificar ésta y otras emociones en mí, además cómo exteriorizarlas. Y saber en qué lugares y con qué personas.

31. Que hablar sólo no es algo común pero tampoco es cosa de locos, al contrario es cosa de inteligentes, yo digo ahora a mi manera: “Es tener una conversación entre mi ser material y mi alma” :) Tú explícale a tu niño con otras palabras.

32. Que el hecho de tirar las cosas o ser torpe motrizmente no te hace tonto, sólo es tu cuerpo que no se pone de acuerdo con tu mente, o con esa parte del cerebro con la que debería coordinarse, que incluso te puedes reír de eso, que no es culpa de nadie. Pero debí saberlo para ser consiente y tener cuidado en lo posible sin culpa, sin miedo, sin vergüenza.

33. A los 5 años: Que papá se iba por mucho tiempo lejos de casa. Eso creo que a cualquier niño le parte el alma, despertar y no verle más y nadie te diga nada. Es terrible no saber qué y porqué pasa, en especial un cambio tan drástico en la vida familiar y afectiva.
A los 23 aún me sentía como si viniera de otro mundo, pues notaba que la gente pensaba distinto.

34. Cómo cambiar de tema.

35. Cómo escuchar a los demás, el intercambio de roles en la comunicación, especialmente: Escucharles aun cuando se salían de mi tema de interés.

36. Cómo hablar con varias personas a la vez jaja eso no creo que  pueda eficientemente hasta la fecha, pues me pierdo en la conversación, pero al menos tips para comprender mejor las conversaciones  en grupo de más de tres.

37. Que no todo lo que nos da miedo que ocurra va a pasar.

38. Qué es ansiedad, cómo distinguirla y que podía controlarla, controlando mi respiración (haciendo consciente mi respiración).

...Seguramente son más cosas las que se me han pasado en esta lista, algunas tan específicas que probablemente no coincidan con las características de tu hijo (a), pero tómalas como un claro y real ejemplo de lo mucho que puede presentar y necesitar, AYÚDALE A CONOCERSE (en lo sensorial, emocional, social, pensamiento, uso del lenguaje, etc. AYÚDALE A CONOCER A LOS DEMÁS, A SABER CÓMO ACTÚAN Y UN POCO QUE ESPERAR. NO VIVAS POR ÉL (ELLA) DÉJALO SER.

Escrito por Alondra Santoyo Villa.

Les dejo mi Facebook personal para conocer e interactuar con personas con Asperger (hombres y mujeres) ¡Me encantaría tener amigos con quien ser Completamente Yo!
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lunes, 8 de mayo de 2017

Relevancia de profesionales bien informados.


El Síndrome de Asperger no sólo le atañe a quienes tienen esta condición, a sus padres y familia, sino que también debe interesar a maestros, psicopedagogos, psicólogos, psiquiatras, neurólogos y a cuanto profesional se relacione con los niños y jóvenes.  Voy a comenzar refiriéndome a quienes son los encargados de educar y compartir varias horas del día con los niños y adolescentes: Los maestros (Educadoras de párvulos, profesores de enseñanza básica y media en los colegios y universitaria). Un educador no sólo debe enseñar contenidos educativos que le exige el gobierno, también es quien debe preocuparse del bienestar físico y emocional de su alumno, promoviendo valores y propiciando un ambiente adecuado donde se respetan las características particulares físicas y personales de cada niño o adolescente como ser único e irrepetible,  por tanto debe estar constantemente actualizado con toda la información que pueda encontrar acerca de enfermedades, Síndromes o trastornos en la niñez y adolescencia que puedan marcar aún más dichas diferencias propias del ser humano. Uno de los temas que no pueden pasar por alto es el Síndrome de Asperger, es imperioso informarse más al respecto, indagar más allá de la información general que se pueda manejar, considerando las diferencias que puedan existir entre niños y niñas, entre congéneres y entre niños y adultos con esta condición (ojalá, en la actualidad, en las universidades esté contemplada en su malla curricular el Síndrome de Asperger como contenido educativo para preparar futuros profesionales que sepan reconocer la presencia de este Síndrome en sus alumnos o futuros pacientes).
Artista: Eduardo Replinger.

Recuerdo que hace 11 años, cuando trabajaba en una escuela, recibí un informativo donde hacían una breve descripción acerca del Síndrome de Asperger, esta circular se la hicieron llegar a todos los otros profesores, por tanto todos manejábamos la misma información escuálida de cómo debemos percibir a un niño Asperger, sin considerar que un niño con esta condición es más que “alguien que puede manifestar excesivo interés en dinosaurios o en memorizar placas de automóviles”. El SA  es más que eso, y quien maneja muy bien la información acerca de las características del Síndrome de Asperger, sabe de lo que estoy hablando. Es por eso que yo, como adulta Asperger, estoy constantemente informando acerca de este Síndrome, esperando que sientan interés por leer escritos que les puedan ayudar a conocer más a fondo lo que es vivir con esta condición, y les aclare que NO todas las personas Asperger se "ven" iguales.
Son ustedes, los maestros, quienes trabajan con niños y jóvenes, y es su responsabilidad velar por una real inclusión educativa (en conjunto con el gobierno de cada país), lo cual no podrá ser posible si no manejan adecuadamente la información que se necesita para trabajar con un niño Asperger. Generalmente quien deriva a un niño con “problemas conductuales” al psicólogo, es el maestro, por tanto debe tener clara las razones por las cuales el niño no logra adaptarse con sus compañeros, identificando todas las características que pueda presentar, pudiendo detectar el Síndrome tras el actuar “diferente” de su alumno, y comentar estas sospechas en un documento dirigido a un psicólogo, psiquiatra o neurólogo competente que se maneje muy bien en el TEA (Trastornos del Espectro Autista).
Artista: Eduardo Replinger.

Lamentablemente todavía algunos de estos profesionales no se han actualizado o no se han especializado en este tema, es por eso que si el maestro está bien informado al respecto, puede derivar al alumno directamente a un profesional que SÍ maneje bien el tema, sugiriéndole a la madre el nombre de un profesional COMPETENTE en este campo (en algunas ocasiones los padres no “ven” que su hijo presenta otras conductas que no se aprecian en el común de los niños, y quienes hemos trabajado por años con pequeños, si podemos notar estas “diferencias”). Si el niño ha sido diagnosticado correctamente con el Síndrome de Asperger, es muy importante que asista donde un terapeuta capacitado en el S.A., quien le entregará las herramientas adecuadas, tanto al niño como a la madre, para que su hijo se desenvuelva de una mejor manera con su entorno. La madre debe compartir las pautas, que le entregue el terapeuta, con el maestro de su hijo, y éste debe estar dispuesto a aprender de lo que la madre le pueda enseñar con respecto al manejo de las conductas de su hijo. No rechace la ayuda que le pueda dar la madre de un chico Asperger, no se es menos profesional porque otros le ayuden a entender lo que no se nos enseñó en la universidad.
Hoy, después de haber investigado mucho e intercambiar experiencias con otros adultos Asperger, puedo concluir que, aunque en estos tiempos existe mayor difusión en los medios de comunicación sobre este Síndrome, algunas personas (no pocas) aún tienen una idea errónea de lo que es el Asperger. Pienso que parte de culpa la tienen algunos programas de televisión y películas en el cine, donde se muestran personajes (actores) con estereotipias motoras demasiado exageradas o reacciones exacerbadas del comportamiento frente a determinadas situaciones, sin tomar en cuenta de que en el síndrome de Asperger no tenemos por qué "vernos" todos de la misma forma, y que tener esta condición va más allá de como nos "vemos", y eso lo sabemos muy bien quienes tenemos esta condición y nos relacionamos con otros adultos Asperger.
Artista: Eduardo Replinger.

Pero lo más grave aún, según mi parecer, es que hay muy pocos profesionales capacitados para diagnosticar el Síndrome de Asperger, quienes no manejan una amplia información sobre el tema, lo cual no deja de ser preocupante, pues me imagino que si una madre llega a su consulta, afligida en busca de respuestas al comportamiento de su hijo, se irá más confundida aún y con un diagnóstico errado y por lo tanto ese niño va a crecer medicado y tremendamente frustrado por sentirse fuera de lugar en esta sociedad, sin saber por qué, y sin una terapia adecuada que le ayude a enfrentar su entorno. Y si eso le espera a un niño, no me quiero ni imaginar cuantos adultos quedarán sin un correcto diagnóstico, pues es sabido que con los años, sobre todo las mujeres Aspies, tienden a adquirir conductas aprendidas, lo cual las hace ver “normal”, pero lo que se oculta es una gran frustración y angustia por sentirse diferente y no saber el por qué. Mi finalidad al hacer esta crítica social, es CONSTRUIR. Creo firmemente que si se comienza a educar de una manera correcta a las personas de esta sociedad, a través de medios de comunicación y profesionales debidamente instruidos, que tengan claridad y una vasta información sobre el Síndrome de Asperger, tendremos a Aspies más comprendidos e incluidos en esta sociedad, y por lo tanto, con menos angustia y frustración. Es imperioso que exista una real toma de conciencia en psicólogos, neurólogos y psiquiatras sobre la necesidad de informarse y ACTUALIZARSE continuamente sobre este Síndrome, y estudiar concienzudamente NO sólo las características en la persona Asperger, sino también las diferencias que pueden existir entre las personas con esta condición y entre ambos sexos también, pues quiero hacer énfasis en que el Asperger NO se manifiesta de una manera idéntica entre hombre y mujer, y TAMPOCO entre adultos y niños con la condición. Es fundamental TENERLO CLARO y manejar MUY BIEN esta información, ya que esto puede marcar la diferencia en el futuro bienestar de sus pacientes al emitir un correcto diagnóstico, pues en estos profesionales recae la responsabilidad de que tanto niños como adultos tengan un futuro promisorio. Les recomiendo leer a Tony Attwood, Tania Marshall o a Donna Williams, quienes han sido un excelente aporte en relación al síndrome de Asperger.   

Las imágenes utilizadas en este escrito pertenecen a Eduardo Replinger Fuentes, un talentoso artista español con el Síndrome de Asperger. Si quiere ver más de sus obras, visite su página:
  

lunes, 1 de mayo de 2017

¿Qué es ser un adulto con Síndrome de Asperger? Mi experiencia personal.

Lastimosamente quise hacer de esto un vídeo, no se pudo, no cuento con la tecnología para hacer esto en este preciso momento y quien sabe hasta cuándo. Así que me disculpo.
Me llamo Julio Cesar, soy de Barranquilla, tengo 32 años, confirmé que soy Asperger hace casi 2 años.
Imagínense ser un Asperger en mi ciudad, en medio de la cultura tan bulliciosa, tan folclórica, tan alegremente desbordada, su clima, su gente, su ambiente, en fin, dense una idea de ser una persona con mis condiciones entre toda esta explosión tropical del caribe.
Mi familia es barranquillera también, aunque somos de reciente inmigración, provenientes de diversas partes de Europa y cuyos antepasados, llegaron a dar a esta ciudad por pura y física casualidad, les gustó, se quedaron y bueno, hoy soy uno de sus descendientes, pero ese no es el tema de conversación.
Desde antes de nacer, ya llegaron los problemas, por así decirlo, por hacer la diferencia:
Mi madre era la rebelde de la familia por querer estudiar en la universidad, mis abuelos no querían que ella estudiara ni trabajara, no, ella tenía que quedarse en el hogar, conseguir marido y empezar a parir hijos enseguida, como toda familia tradicional tenía que ser.
Aun así, mi madre no aceptó esas reglas y se inscribió, de noche, para estudiar en la universidad, porque además, buscó empleo y lo consiguió rápidamente.
En medio de sus estudios, excelentes calificaciones y buenas recomendaciones laborales, mi madre empezó a hacer viajes para complementar sus estudios y mejorar su currículo vitae.
Fue durante uno de esos viajes, donde ella, sufrió los dolores de parto y terminé naciendo en una ciudad que nadie esperaba, sola, lejos de cualquier ser querido en esos momentos, no lo esperaba, así que no estaba preparada para recibirme, nací sin ropa y me improvisaron algunas prendas para poderme proteger del clima frío de la capital colombiana, alguna de esas ropas no eran para niño, así que, si, por la improvisación llegué a usar ropa de niña.
Mi progenitor masculino, solo quería estar con mi madre solamente para disfrutar del sexo, no quería responsabilidades, de hecho, hizo abortar a mi madre por lo menos una vez previamente. Él no estaba para nada contento con mi llegada, de hecho, nunca respondió por mí más allá de darme sus apellidos y alejarse de toda responsabilidad, dejando a mi madre completamente responsable de la criatura que se atrevió a tener.
La familia paterna, hizo algunos intentos por ayudar, lastimosamente sus recursos fueron limitados, y ocurrió una grave tragedia donde murieron precisamente los que ayudaron a mi madre, por tanto, la ayuda fue breve y desapareció para siempre.
La familia materna, de dientes para afuera, felices con mi llegada al mundo, más, prácticamente, lejos de ayudar, lo que hicieron fue criticar y dificultar los avances y crianza mía. Pretendieron que, mi madre criase, al mismo tiempo que estudiaba y trabajaba, ellos no se encargarían de cuidarme ya que no era de su responsabilidad el cuidarme.

En medio de tanto desinterés en cuidarme, me enferme a los pocos meses de nacido y casi muero de bronconeumonía y tosferina, afortunadamente, los jefes de mi madre, y el clima tropical de la ciudad de mi familia, a la que afortunadamente mi mama regresó tan pronto pudo, ayudó muchísimo a curarme de esas enfermedades, pero fue casi 3 años de tratamiento.
Con esos antecedentes, ya se podrían imaginar lo difícil que terminaría siendo detectarme el Asperger.
Por la enfermedad doble que tuve de recién nacido, estuve bastante aislado, mi madre con mucha fortaleza demostró ser capaz de estudiar, trabajar y cuidar de mí, logró graduarse de su carrera, con honores, excelentes calificaciones y por ende, la cuestión económica mejoró enormemente y eso allanó el camino a que la familia tuviera otra actitud con ella y conmigo. Entonces, pues prontamente demostré mi rápido aprendizaje para leer y otras cosas que, se supone que aún no debería dominar, y al mismo tiempo, a pesar de todo, aun no hablaba, no caminaba.
Por la misma enfermedad y su tratamiento, ya estaba frecuentemente visitando a médicos y psicólogos, pendientes de mi evolución, ya que, por las enfermedades que sufrí, mi evolución no iba a ser como los demás niños.
A pesar de no saber hablar ni escribir, ni caminar aun, ya sabía leer y hacer muchas cosas a los 2 años, así que, los doctores le dieron luz verde a mi familia para que pudiera entrar al preescolar. Fue una etapa donde, me di cuenta que era diferente, aprendía muy rápido, por fin me pude soltar a hablar, y hablaba mucho, solo que, no hablaba cosas que los otros niños hablaban, como ya sabía leer, hablaba de muchas cosas que, los demás niños no sabían ni conocían aun.
Mi mamá había estudiado en uno de los mejores colegios de Colombia, aún lo es hoy día, y mis tíos también, así que, habían enormes cantidades de libros que, yo leía y releía, pese a no saber hablar, ya sabía leer muy bien, hasta ya leía en inglés y en francés. Ahí es donde empezaron los niños a tratarme distinto porque no sabían que podrían hablar conmigo y me apartaban muy rápido, lo anecdótico es que, mis habilidades motoras eran pésimas, no sabía ni tomar bien el lápiz, así que, no sabía escribir ni colorear bien, ni tampoco era coordinado con los ejercicios.
Los psicólogos interpretaron esa evolución mía, sin saber que era el Asperger, era la segunda mitad de los años 80, que mi avanzados conocimientos de lectura y cultura general, eran gracias a que estaba aislado y por eso, era con los libros con lo que me entretenía, y por mí mismo aislamiento por la enfermedad era que tenía las dificultades motrices, entonces, dejaron constancia médica de que, con paciencia en pocos años podría alcanzar el nivel normal de motricidad física y que aprovecharan la inteligencia que tenía en seguírmela cultivando.
Por ello, mi aislamiento se mantuvo aun ya después de sano, no salía a jugar a menos que tuviera vigilancia de algún familiar mío, pero muy pronto, no hubo necesidad de vigilarme, ya pronto los demás chicos dejaron de invitarme a jugar.

Terminé mi etapa preescolar con excelentes calificaciones, pero con urgentes avisos de hacer refuerzos en escritura, en educación física y sobre todo, en relaciones sociales, los profesores no lograban entender por qué los demás niños me aislaban.
Comencé la escuela primaria y los problemas que me diferenciaban se acentuaban, pero los profesores de primaria llegaron a obviar todo eso, dado las excelentes calificaciones que obtenía, mismas que hacían que el colegio participase en eventos donde yo era la estrella, eso para el colegio le representaba inversiones por parte del gobierno, además que, mi mama en su buena condición económica, también hacia inversiones para que yo estuviera en excelentes condiciones, dado que, necesitaba estar en un salón bien iluminado con luminiscencia fluorescente, libre de polvo, con climatización y tableros de marcador y pisos de cerámica que, para esa época, eran toda una novedad.
Yo estaba inocente de todo eso, la gente me trataba súper bien por los beneficios que traía conmigo, los compañeritos, a quienes yo observaba que, se acercaban a mí como con asco, lo intentaban para que nada turbara mi felicidad, jamás pensé que, todos ellos actuaban para que mi mamá y yo siguiéramos beneficiando a la escuela. Jamás llegué a pensar que ya una persona a tan temprana edad pudiera fingir y actuar cuando la situación, aunque les desagradaba, les convenía.
Fueron unos años que, aunque notaba ciertas cosas que no entendía por qué sucedían, no les prestaba mucha atención, era un chiquillo de menos de 10 años, porque me tenían que importar esas cosas, estaba feliz con mi rutina.
Pero esa felicidad acabó abruptamente, llegó la etapa de la secundaria a mis 11 años, en esos entonces, los colegios estaban fuertemente divididos y especializados, así que, al terminar la primaria, tenía que buscar otra escuela, de secundaria, obligatoriamente.
Fue en esa etapa que descubrí que yo no era normal para los demás, pronto comenzaron las burlas, los acosos y las agresiones, cada vez más fuertes: Me gritaban loco, homosexual, pendejo, nerd, iluso, afeminado, etc., por un lado, me empujaban a los charcos de agua, me tiraban tierra, me robaban mis cosas, me ensuciaban mis libretas, me dañaban mis maletines, el uniforme del colegio…
Fueron los 6 años de estudio más horribles, perdí la cuenta de cuantos colegios estudié, no duraba más que unas semanas cuando ya no soportaba más y pedía que me cambiaran a otro colegio. Fue una etapa que se hacía cada vez más difícil, las visitas a los psicólogos se hicieron rutinarias y las medicaciones eran cambiadas frecuentemente.
Las condiciones económicas en mi familia cambiaron, a mi mamá la despidieron de su empleo y duro muchísimos años para que la compensaran por ese hecho y hoy día, está luchando por su pensión.También en ese entonces apareció una imagen masculina, mi mamá consiguió una nueva pareja y de esa unión, nació mi única hermana, una chica que me tiene muy orgulloso por su inteligencia, pero también feliz y tranquilo porque no pasó el infierno escolar que yo pasé y hoy día se encuentra estudiando en la mejor universidad de mi ciudad, becada.
Fueron demasiados cambios que, por fin empezaron a salir y a hacer relucir mis problemas. Me gradué de secundaria, por ventanilla, un evento que solo se vive una vez, no lo disfruté, me gradué de un colegio irrelevante, donde no conocía a nadie, solo me hicieron el favor de hacerme el diploma nada más.
La familia no permitió nunca que estudiara en un colegio para personas superdotadas como yo, así que estudié en por lo menos 25 escuelas secundarias, lo más cercanas posible a la casa, todas irrelevantes en cuanto a calidad de profesorado, calidad de estudiantes y calidad de sus instalaciones, fue un infierno estar en esos horribles sitios. Dejaba de asistir, no valía la pena asistir a sus clases, yo sabía más que ellos, y ellos tampoco era que querían dejarme ser su amigo, la ley imponía que tenía que estar inscrito en una escuela, así que había que seguir intentando, rogando que ese infierno de 6 años se acabase pronto y la nueva etapa, la universitaria, las cosas cambiasen.
Terminaron esos 6 horribles años, lloré muchísimo, terminé la secundaria sin amigos, me enamoré y jamás me dieron la oportunidad de ser novio de alguna chica. Terminé sin saber que podría estudiar en la universidad, sin las pruebas de ingreso a la universidad hechas, no tuve tiempo de pagar e inscribirme para hacerla en su debido momento, aunque, si lo hubiera hecho, quizás no me hubiera ido bien en esos exámenes, porque a pesar de saber mucho, no estaba bien con mi ambiente escolar y andaba siempre muy distraído y deprimido.

Fueron 6 años donde no entendía que había hecho yo mal para que todos me trataran mal, fueron 6 años donde mi mundo se fue haciendo cada vez más pequeño porque me daba miedo salir y ser visto por algún ex compañero.
Fueron 6 años donde me daba miedo que me vieran las chicas porque me empecé a sentirme que no era simpático, que era una persona fea y que nadie se fijaría en mí.
Fueron 6 años de cárcel, pagando por un castigo que ignoraba y nadie me explicaba.
Como terminé mi secundaria aun siendo menor de edad, no tenía demasiadas opciones para estudiar hasta que tuviera mis papeles de la mayoría de edad y ahí sí, inscribirme para hacer el examen de ingreso a la educación superior y ahí sí, poder aspirar a ingresar a una carrera profesional.
Tomé ese tiempo como un alivio, estaba demasiado estresado, enfermo, cansado, necesitaba relajarme para poder definirme que podría estudiar en la universidad.
Desde pequeño me gustaba sobre todo leer sobre geografía, historia, mismas que me fueron llevando a leer sobre cuestiones económicas y de otros idiomas, la llegada del internet me abrió a un nuevo mundo de información que rápidamente devoraba en mi inmenso tiempo libre.
Por mi cuenta, empecé a leer sobre los ámbitos administrativos, perfeccionaba el dominio del computador, aunque no pude llegar a un nivel que me indicase que serviría para estudiar una ingeniería, para decepción de mi padrastro. Llegué a mejorar mi nivel de idioma inglés, y me puse por mi cuenta a aprender francés, portugués, italiano y alemán, y solo pude salir de mi encerrado mundo a hacer cursillos cortos, en especial de inglés y de computación, donde no me exigían tener el documento que me avala el ingreso a la educación universitaria.
Quise hacer muchas cosas, lo intenté, más mi cuerpo no reaccionaba como lo esperaba, así que me alejé de muchísimos deportes, hacía algo de gimnasia, además, por fin aprendí a manejar bicicleta y aprendí a nadar, pero solo, por más cursos que hice, aprendí finalmente solo.
Al fin, llego mi mayoría de edad, el mismo día de mi cumpleaños, saqué todos los papeles y con mucha desesperación, tuve mis papeles en regla para poder hacer al fin el examen para ingresar a la universidad, me fue muy bien en el examen afortunadamente, pero en cuanto al aspecto de socializar, ocasioné un incidente involuntariamente que, hasta salió en los medios de comunicación locales, pasé muchísima vergüenza y duré muchos días sin salir de mi casa.
Comencé por fin la universidad, habían cambiado muchas cosas, ya no era el más niño del salón, ahora inesperadamente, era el más viejo del salón. Si antes no entendía los chistes de los compañeros míos más grandes, ahora me sucedía lo mismo, solo que ahora eran los chismes de los más jóvenes, de un momento a otro me sentí que, ya no era joven, ahora pasé a ser un anciano.
Pensé que había madurado, pensé que había aprendido de todos mis pecados, que ya se acabarían los acosos y las burlas, cuan equivocado resulte estarlo.
Todo eso de nuevo volvió, pero ya no recibía ayuda, ya era adulto, ya tenía que hacerme responsable de mis actos, mi familia, por más que lo hiciera, no podían ayudarme como antes, ante la ley, yo era independiente, cualquier cosa que hiciera, tendría consecuencias a las que yo tendría que enfrentarlas solo.
Rápidamente, mi mundo de nuevo empequeñecía y lo único que me ayudaba a soportar el infierno nuevo en el que estaba, era el hecho de que, tenía una nueva oportunidad con cada cambio de semestre de hacer que las cosas cambiaran en mi entorno una vez más. Lastimosamente, nunca cambio, además, tampoco pude terminar la carrera por motivos ajenos a mi voluntad.
Me empecé a llenar de cursos cortos, de máximo 2 años, así que ahora soy múltiple graduado de diversos cursos y carreras cortas, empecé a estudiar idiomas y ya completé los niveles suficientes para seguir por mi cuenta ya que, nunca acabaron las burlas, los rechazos y los acosos verbales y físicos en mi contra, por más que yo intentaba ser otra persona, pareciera que todos supieran que yo no era como ellos.
Los psicólogos tuvieron diferentes diagnósticos conmigo: Superdotado, retrasado mental, perturbado mental, trauma físico y mental por enfermedad neonatal, trastorno de déficit de atención por ausencia de una figura paterna, hiperactividad, tendencias homosexuales, tendencias suicidas, complejo de inferioridad, complejo de superioridad, complejo de extranjero, esquizofrenia, carta de recomendación para internarme en un asilo psiquiátrico…
Soluciones como terapias de grupo, visitas personales, terapias físicas y mentales individuales, cambiarme de domicilio, medicaciones, etc. Jamás funcionaron.
Superdotado no lo era, mi dominio en las matemáticas y la computación no eran los mejores, lo mismo que mi caligrafía seguía siendo horrible, y mis capacidades motrices eran evidentes, era pésimo para los deportes, en especial en los deportes grupales de contacto.
Retrasado mental, tampoco, lo anterior contradice esto.
Perturbado, tampoco, en esos entonces mi vida era muy tranquila, era muy inocente para sufrir, aun no experimentaría lo que me sucedería años después.
Trauma físico por mis enfermedades, tampoco, de hecho, tengo a pesar de mis torpezas, bastante fuerza para mi delgada contextura, además, no he vuelto a enfermarme, soy demasiado fuerte para enfermarme, además, mi proceso de envejecimiento es lento, a mis 32 aun parezco un adolescente o en mis primeros 20 años de edad.
Trauma por no tener padre, no me hacía falta, de hecho, apenas cumplí mis 18 años, me quité esos estorbosos apellidos paternos y me quedé con los maternos nada más, con el plus de que me quité sin saberlo, de un montón de problemas que tenía como lastre de mi pasado, era como si hubiera renacido.
Hiperactividad, tampoco, solo que me gusta caminar mucho, me da miedo subirme a un autobús lleno de gente, a medida que crecí, y como consecuencia de tanto acoso, me aturden las multitudes, entonces, prefiero salir caminando a hacer mis diligencias, llegando a tener una resistencia y velocidad para caminar que, por ello creen que soy hiperactivo.

Tendencias homosexuales, esto si me pareció gracioso, si bien apoyo a los grupos de gente con orientación sexual diferente, soy completamente heterosexual, me gustan las mujeres, cuando estoy enamorado, mi cuerpo trabaja mucho mejor, me siento como un guerrero que está luchando a nombre de su doncella, lastimosamente, no tengo una doncella real aun, y me ha tocado reemplazarlas con mujeres de las que solo puedo enamorarme, platónicamente.
Tendencias suicidas, pues, claro, en algún momento llegué a intentar acabar con mi desgraciada vida, pero eso se superó hace muchísimo tiempo.
Complejos de superioridad, inferioridad, claro, normal, no entendía lo que me sucedía entonces, sentirme extranjero, claro, más aun, cuando en verdad viaje a otros países, me sentía cambiado, ahí es donde descubrí que, en otros lugares, podría tener la posibilidad de poder ser alguien más normal, por eso tengo en mente irme, no solo por mis estudios y planes laborales, sino por tener un cambio de vida que me permita ser más normal ante los demás.
Soy ateo, eso también me ha causado muchos inconvenientes con muchas personas, muchos dicen que por ser ateo es que estoy pagando las consecuencias de mi vida, más sé que eso no es así, mi ateísmo es completamente independiente a mi condición de Asperger. A mí me criaron en un ambiente de tolerancia total, de nunca creerse las cosas sin antes hacer una investigación, nunca tragué entero sobre cosas que no tuvieran una explicación lógica, además, por mí misma condición de asperger, se me hacía extraño pensar en metáforas, parábolas, sentidos figurados y cosas que en las religiones se enseñan y que jamás entendía sin una razón lógica, curiosamente, era el mejor en esa asignatura, pues, como cultura general era como entendía dicha materia, de hecho, religión y filosofía se me hicieron que eran la misma asignatura.
Por mi afán de emprendimiento, de querer hacer negocios, es que soy muy capitalista en mi forma de pensar, eso también me ha traído problemas con muchas personas con pensamientos socialistas comunistas, en especial durante mi etapa de estudios en universidad pública.
Entonces, de por sí, soy un gran y completo rechazado en muchísimas cosas, más aun así, no entendía por qué me aíslan, porque me odian, porque es tan difícil que me acepten.
Toda mi vida tenía la incómoda sensación que algo no andaba bien conmigo, mas, como era un pequeñuelo, no le daba importancia, pues estaba feliz con mi vida, fue cuando mi adolescencia, cuando eso si llegó a tener importancia, y en vista de tantos y tan diferentes diagnósticos, me daba cuenta que ni los mismos psicólogos sabían lo que yo tenía, yo sabía que no era normal, pero yo no estaba loco, algo tenía yo y necesitaba saberlo.
No sé por qué, siempre tenía la sensación de ser autista, era lo más cercano a mi caso, era lo que más cerca me había dejado llegar los libros y el internet en aquellos momentos. Fue hace casi 2 años, en medio de una clase de la universidad, donde hablaban de casos con niños especiales que, mostraron un vídeo:
Este vídeo me llegó, pareciera que me hubieran grabado, el chico del video era idéntico a mí!!!
La gente también notó porque me miraban muchísimo, hasta escuchaba murmullos y comentarios que tenían mi nombre y apellido como protagonistas.
Busqué que era eso, y ahí fue que me puse a llorar, al fin sabía que era yo!!!! Al fin mi vida tenía una explicación, mi vida por fin tenía sentido.
Se los mostré a mi familia, muchos no creyeron eso, algunos si me apoyaron, otros ahora lo toman como que es una excusa mía para justificar mis locuras, porque para ellos, soy loco y ya.
Me sentía aliviado, muy tranquilo y mi cambio en la vida empezó a notarse, solo me frustra que mucha gente no sabe qué es eso, me frustra el hecho de que tuvo que pasar demasiado tiempo para poder encontrar lo que era. Tantas y tantas cosas que tuve que pasar y sufrir, pudieron ser fácilmente evitadas si la gente supiera que yo tenía Asperger y que si la gente supiera que era eso, podrían mirarme de una manera más positiva y mi vida actual seria muchísimo mejor.
Vivo aun en mi pequeño mundo, con una rutina muy rígida, estudiando 24 horas al día, 7 días a la semana, ahora todo virtual, me cansé de estudiar de forma presencial y ver que tanto y tanto esfuerzo no me iba a servir de nada con esos modelos de aprendizaje. Tengo muchísimos planes, y todos ellos implican que me cambie de lugar de residencia, necesito irme para poder perfeccionar mi idioma inglés sobre todo, necesito profundizar mis conocimientos académicos y certificarlos también para compensar mi nivel profesional incompleto.
Necesito también cambiar de lugar para mejorar mi perfil laboral, quiero cambiarme de país para cambiar de ambiente, quizás al estar en un ambiente que hable otro idioma, me ayude en otras funciones cerebrales y me ayude a tener una vida más normal, además de que, de por sí, el cambio de residencia me dará nuevas oportunidades de conocer nueva gente y que esta gente, al ser más abierta y tolerante, me apoye y me acepte tal y como soy, ayudándome en mi renaciente autoestima.
Obviamente también estoy buscando darme una nueva oportunidad de amar y ser amado por alguna mujer que me acepte.
También en esos planes no descarto cargar con mi mamá, mi padrastro, mi hermana menor, mi abuela y mis 2 gatos.
Mis 2 gatos, ellos también me han servido de mucho para mi autoestima, el amor incondicional de una mascota, en este caso de 2, me ha ayudado muchísimo con mi autoestima, al no pedirme tanto, y ser agradecidos con lo que les doy, ellos me recompensan con muchísimo amor, porque al menos para ellos, yo soy lo máximo.
También siento que los gatos son como nosotros los Asperger, no muchos entienden la personalidad de estos bellos animales y quizás por eso es que no son muy bien apreciados, por eso es que decidí tener gatos, por cierto, ambos fueron recogidos de la calle, así que de paso contribuí un poco en ese tema de adoptar animales abandonados.
Bien, pensaba hacer de esto un vídeo, mas no pude, entonces, plan B, y es esta carta, espero que la hayan leído y que mi experiencia les de ánimos y esperanzas, todos podemos ser triunfadores, no hay que desesperarnos, el factor clave es reconocernos que somos únicos y talentosos, ojala lo más pronto posible, y que no sea ya cuando ya se es demasiado adulto cuando ya quedan demasiadas secuelas y consecuencias y es más difícil superar esa batalla.
Gracias.