martes, 15 de agosto de 2017

¿Por qué no saludas cuando vas por la calle? La Prosopagnosia.


(Imagen tomada de Internet)



Esta pregunta me la han hecho en varias ocasiones las personas que me conocen, debido a que cuando yo camino por la calle no los he saludado y les parezco una persona altiva al no tener ese gesto de cortesía con ellos. Hasta algunos creen que yo lo hago a propósito, pues cuando he tratado de explicarles que no los he visto, me han dicho que yo sí los he mirado y aun así, no les saludé. Esto era algo que me ha incomodado profundamente porque me han hecho sentir como si yo fuese mentirosa y los ignorase adrede (algo que está muy alejado de la realidad, pues las supuestas veces que los "miré", nunca fue tal). Desde muy pequeña siempre he estado en "mi mundo", mi mirada puede dirigirse a personas u objetos, pero mi mente está siendo acaparada por pensamientos que no tienen nada que ver con lo que yo pueda estar "viendo" en esos momentos. Esto me impide observar con detención a las personas y poder reconocerlas para los saludos de rigor. No siempre me sucede esto, pues unas pocas veces sí presto atención a la gente que se cruza en mi camino, y en esos momentos no tengo problemas en saludarlas si es que he reconocido su rostro. Pero dicho reconocimiento no siempre ocurre, debido a la Prosopagnosia.


Artista: Cecilia Garcia Villa.

La prosopagnosia es la incapacidad para reconocer rostros, y es algo que afecta a algunas personas Asperger, aunque quisiera aclarar que NO es una característica del síndrome de Asperger, por lo tanto no todas la personas que presentan Prosopagnosia tienen el síndrome, ni todos quienes son Asperger sufren de Prosopagnosia. Creo que en mí es muy leve esta afección, pues puedo reconocer a los familiares, amigos o compañeros de trabajo con quienes me relaciono en el diario vivir, no así con quienes he visto solo un par de veces o con quienes no me relacioné mucho y dejé de ver por un tiempo. He ahí que viene mi gran problema, pues me ha sucedido muchas veces que gente que no reconozco me detiene en la calle o en algún sitio para saludarme y recordar aquellas veces en que conversábamos, diciéndome que tengo el mismo rostro de cuando me conocieron y que no he cambiado nada ¡Y yo no tengo idea de quien es ni en donde lo conocí! Fue así que en una oportunidad un chico se indignó conmigo por no saber quién era él. Dijo que habíamos conversado varias veces en la Universidad, pero yo ni idea, así que seguramente pensó que yo me estaba haciendo la desentendida y no me habló nunca más. En otras ocasiones me ha sucedido lo contrario y yo he saludado personas pensando que es alguien conocido, y al percatarme de su silencio me doy cuenta de que me equivoqué de rostro y no es quien yo pensaba que era. Hace poco me sucedió una situación que estuvo al borde de ser la más vergonzosa de todas mis experiencias con no reconocer o confundir rostros: En Diciembre del año pasado estaba con mi hijo comprando en una tienda, de pronto vi a quien yo creía era mi "media hermana" con un bebé recién nacido en brazos, le salude y le pregunté: ¿Cuándo nació y por qué no me enteré de que estabas embarazada? Ella sonrió y me dijo que no había publicado fotos en el Facebook, y miró a un hombre que estaba cerca de ella y me lo presentó diciéndome: "Él es mi pareja". Yo me quedé desconcertada (Si apenas hace dos días había visto fotos que ella publicó en face con su marido, y éste no era igual al otro porque no era calvo).Yo no supe que decir y me quedé en silencio por unos segundos, mientras saludaba al que “ahora” era su pareja, preguntándome en mi interior ¿Cuándo fue que se separó y por qué seguía sacándose foto con el hombre calvo? ? En eso estaba, cuando la vendedora que la estaba atendiendo le dice: "Señora Paula está lista su compra"; y fue allí que me di cuenta que no era mi media hermana sino una ex compañera de trabajo!!! La vendedora me "salvó" de hacer un papelón en esos instantes.


Artista: Cecilia Garcia Villa.

Los momentos más angustiantes para mí, a causa de la prosopagnosia, fue cuando trabajé de Educadora. Debía reconocer los rostros de 30 niños y asociarlos con el adulto que lo iba a buscar a la salida del colegio. ¿Se imaginan mi miedo de entregar equivocadamente un niño a algún extraño? Se me dificultaba enormemente memorizar sus rostros y asociarlos a su nombre y a la vez con el adulto que lo iba a retirar. Para ayudarme tenía que agacharme y preguntarle al niño o niña si conocía a quien lo venía a buscar y quien era esa persona, otras veces me favorecía que los pequeños gritaban: ¡Hola mamá! ¡Hola papá! y entonces yo respiraba de alivio al contar con esa información que me permitía entregarlos con confianza. El miedo a que alguien con mala intención se fuese a llevar a algún alumno mío y yo no notar mi error de reconocimiento, lo viví por años cada inicio de la etapa escolar, y ya con el paso del tiempo lograba memorizar los rostros y asociarlos con sus respectivos nombres, aunque fuese una tarea muy difícil de lograr (tenía todo un año de convivencia diaria con ellos). Ese proceso de reconocimiento de rostros también tuve que aplicarlo con compañeros nuevos de estudios, y luego con compañeros de trabajo que recién venía conociendo. Podía estar toda una mañana compartiendo con ellos y luego, en la tarde, dirigirme a un supermercado u otro lugar, toparme con ellos y no lograba reconocer en donde había visto esa persona (aunque unas horas antes haya estado en la misma habitación con ella).

Artista: Cecilia Garcia Villa.

Una de las "técnicas" que he aprendido para reconocer a personas que no conozco previamente, y que debo volver a ver en el mismo día, es observar si lleva algún implemento, bolso o algún vestuario que me haga diferenciarla y reconocerla entre los demás, si es calvo, si usa lentes. En fin, trato de unir dos o tres características de aquella persona y con ello puedo cerciorarme de reconocerla unas horas después. Esto lo aplico cuando estoy haciendo fila para que me atiendan y pido a alguien que me guarde el puesto mientras yo me voy a otro lugar. Observo a la persona a la cual le pido que cuide mi lugar, si es mujer, observo si lleva aros, si lleva bolso y que color y forma tienen; también me fijo en su vestuario. Si es varón, aplico la misma técnica de observación. Cuando me atienden en algún lugar una determinada persona que lleva uniforme al igual que sus compañeros de trabajo y debo volver horas después u otro día para atenderme con esa misma persona, simplemente pregunto su nombre y apellido, porque me es imposible de recordar su rostro, a no ser que lleve un color o corte de cabello estrafalario.
Como podrán darse cuenta, es un tema esto de la prosopagnosia, llegando, incluso, a exponernos a situaciones un tanto incómodas o desesperantes en algunas ocasiones. Hoy en día pienso: Quizás cuántas personas se han quedado con la idea errada de que no les he querido saludar y jamás me lo hicieron saber. ¿A cuántos conocidos no habré saludado en mi vida y nunca me enteré? ¿Cuántos me quedan aún por no reconocer porque he olvidado sus rostros? Solo espero que si alguien que me conoció y alguna vez no lo saludé, lea esto y ahora entienda el por qué.

Las imágenes utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Cecilia García Villa, una excelente artista con el Síndrome de Asperger, y pueden encontrar más de sus obras en esta página:
https://www.facebook.com/CGVArte?pnref=story

martes, 8 de agosto de 2017

¿Yo procrastino? ¿Ella procrastina? ¿Él procrastina? ¿Ellos procrastinan? ¿Nosotros procrastinamos?






Hola, mi nombre es Paola y soy una procrastinadora. Sí, lo soy y hace un par de años atrás no sabía que se llamaba así a la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables. Y para ser honesta, procrastiné bastante antes de escribir este artículo, pero no por flojera (algunos artículos dicen que esa puede ser una de las razones para procrastinar). En mi caso, y en el de algunos adultos Asperger, la razón por la cual procrastinamos es para evadir situaciones que nos causan tensión, angustia, ansiedad o miedo al fracaso. Yo evadí este escrito, no por las razones mencionadas anteriormente, simplemente lo postergué para escribir sobre otros temas que me parecieron más fácil y rápido de relatar. Bueno, como no sólo me caracterizo por ser una procrastinadora, hoy estoy escribiendo este artículo porque también soy una persona responsable y sentía que era necesario tocar este tema para informar, y si seguía procrastinando, no lo iba a terminar nunca. Con este artículo no quiero decir que todas las personas con el síndrome procrastinan, pues NO es una característica de nuestra condición, se puede dar en cualquier ser humano, sea o no Asperger.

¿Por dónde comienzo? Diré que procrastinar no me hace sentir mejor, pues aunque en aquellos momentos puedo estar realizando algo que me guste, siento la “vocecilla” de la conciencia, quien me repite a cada instante que debo terminar mis deberes y dejar de postergarlos. Es como si “Pepe grillo” habitara en mi mente y no me dejase descansar hasta que termine lo que comencé. La mayoría de las veces que procrastino es por frustración. El constante intentar que me resulte algo y no lograrlo, me hace dejarlo de lado, no sin antes experimentar mucha angustia y ansiedad. Recuerdo haber sido tratada de floja e irresponsable por dejar algunas cosas a medias, pero como no tenía la explicación exacta de lo que me sucedía en aquellos momentos, sólo lograba sentirme aún más frustrada que al comienzo.

Autora del dibujo: Cecilia Garcia Villa.


Quise saber si la Procrastinación es algo común entre las personas Asperger, por lo tanto les pregunté lo siguiente: ¿Se consideran un procrastinador? De los 37 que participaron contestando la encuesta, 31 dicen que sí procrastinan, 3 que no y 3 que depende de la situación. También hice las siguientes preguntas: ¿Se considera un procrastinador? ¿En qué situaciones suele procrastinar? ¿Luego de procrastinar, retoma la actividad que dejó a medias o que no comenzó? ¿Se siente bien cuando deja de lado una actividad que le causa malestar o siente un "peso de conciencia" que no lo deja tranquilo hasta que vuelve a retomar la actividad? ¿Qué soluciones busca para dejar de procrastinar? ¿Ha perdido grandes oportunidades por procrastinar? Los nombres de quienes respondieron no han sido escritos para respetar su privacidad. Estas son las respuestas que obtuve:

-Yo quizás no soy la más adecuada para contestar estas preguntas, ya que me encanta estar haciendo cosas. Sin embargo hay veces en que siento que tengo ganas de hacer muchas cosas pero me cuesta dar el primero paso para levantarme de la cama y comenzar. Ante aquello contestare la pregunta número cinco y lo que hago es organizo mi día con horarios de las cosas que tengo y/o quiero hacer y las voy cumpliendo. Si alguna me la salte, veo que tan prioritaria es y la reemplazo por otra menos importante o la planifico para el siguiente día. Creo que el desarrollo de la planificación, organización y volición es lo más importante para evitar caer en ese estado.

-No, he tratado, pero no me deja dormir, me pone ansioso, entonces cuando es algo así lo hago sin pensar para salir de eso rápido!!

-Sí me considero un procrastinador. Suelo procrastinar cuando no me gusta lo que tengo que hacer y pierdo interés en la actividad que debo realizar. Me distraigo con facilidad. Luego me obligo a realizar dicha actividad; si entro en “flujo” es perfecto porque logro finalizar, sino pierdo más tiempo y vuelvo al principio. Cuando dejo de lado una actividad me siento mal e intento terminar lo antes posible. Para dejar de procrastinar  hago meditación, relajación, oigo música y entiendo la necesidad de hacer el trabajo. El hecho de procrastinar puede ocasionar serios problemas en el rendimiento escolar o en el trabajo.

Autora del dibujo: Cecilia Garcia Villa.


-Sí, me considero procrastinadora. Suelo procrastinar en los proyectos académicos y de gran impacto para mi vida; en este momento mi tesis de grado. Generalmente después de mucho tiempo de tortura psicológica y angustia trato de hacerlo en el último momento, generalmente lo logro aunque no satisface mi TOC perfeccionista. Cuando procrastino se siente horrible, me trastorna totalmente y afecta mi familia también; siento ansiedad, depresión angustia, hipersensibilidad sensorial. Para dejar de procrastinar, en este momento hice un mapa mental gigante en frente de mi cama con cada uno de los pasos pequeñas actividades para lograr hacer mi tesis y entregarla en el momento correcto; lo puse también para que mi familia comprendiera que estaré enfocada en eso, cuando me ven distraída me apoyan para que regrese a la actividad. He perdido innumerables oportunidades por procrastinar; esta es la tercera vez que estoy a punto de terminar una carrera universitaria con eso te digo todo.

-Sí, últimamente me siento mucho más procrastinador que antes; especialmente en cuestiones del trabajo, como por ejemplo: Corregir o escribir mi tesis. Son cosas que estoy dejando para último momento. Luego retomo la actividad naturalmente, ya que lo que procrastino son actividades que se hacen menester para mi trabajo, me guste o no. En el momento en que procrastino, siento tranquilidad. Pero trato de evitarla, agendando y adelantando las fechas de entrega, muchas veces tengo que desconectarme de Internet. A causa de procrastinar, perdí la oportunidad de la publicación en una compilación de un artículo científico. Se trataba de un volumen dedicado a uno de mis padres intelectuales.

-Bueno, me considero una persona procrastinadora, ya que en mi vida he hecho varias carreras las cuales nunca pude terminar; hasta en la música, que es mi mayor pasión, he estado retirado del medio artístico por dos años; y en lo único que he estado trabajando es en el área de las ventas; el cual al paso del tiempo me ha convertido en un genio; pero a pesar de ser el mejor vendedor de la empresa donde laboro, no gano lo suficiente para cubrir todos mis gastos, ya que al tener una hija autista, gran parte del dinero que gano, se me va en ella; y por esa razón me veré obligado a volver de nuevo a los escenarios, para así alternar la música con las ventas.

Autora del dibujo: Cecilia Garcia Villa.


-Sí soy procrastinador, y suelo hacerlo en casi todas las situaciones. Esto no me hace sentir bien. Procrastino la búsqueda de soluciones. Lamentablemente he perdido oportunidades por procrastinar.

-Me confieso procrastinador. Sí, lo soy y me cuesta sentarme a escribirlo. Por lo general retomo la actividad  si es algo que quiero hacer, y si no, la retomo porque no me queda otra. Hay responsabilidades que no debería dejar de lado, y placeres que deben ser aprovechados en el momento adecuado, por lo que es normal que sienta “peso de conciencia” cuando no los hago. Para evitar procrastinar hago cronogramas, es lo que más me funciona, quizás por eso lo evito. Lo que más me funciona, es buscar una versión digital/electrónica de la actividad, para así hacerla con más facilidad. He perdido muchas oportunidades por procrastinar. Por ejemplo, es parte de lo que arruinó mi anterior carrera universitaria, que de todas formas creo que no era la mejor para mí, pero no me dediqué a ella como para darme cuenta de eso antes.

-Bueno, sí me ha pasado: Estudié en la Universidad, y la carrera de Psicología no me agradó, así que me salí. Después me gustó la música en canto y en tocar guitarra, pero me descuidé de esta última, porque me dediqué al baile y ahora teatro. Siento a veces que no tengo tiempo para hacer otras cosas que me gustan, pero después como que me deja de gustar hacerlo. En fútbol, me gustó un tiempo, y después me aburrió.

-Sí, procrastino cuando no me gusta alguna actividad o me da pereza; pero me siento culpable, así que vuelvo a retomarla. Para no procrastinar, evito el ruido y a las personas. He perdido la oportunidad de pasar con mejores notas en mis materias a causa de procrastinar.

Autora del dibujo: Cecilia GarciaVilla .


-Sí y no, depende de lo que deba hacer, en alguna ocasión un profesor de la universidad me comentó que más que procrastinar tengo mis prioridades muy claras. Procrastino cuando la actividad a realizar me resulta desagradable o carece de importancia en mi hacer profesional. Luego de hacer lo que sí me importa e interesa, entonces sí, retomo los pendientes y los termino. Más que "cargo de conciencia" entro en estados de ansiedad muy severos, aunado a ello mi intolerancia a la frustración se manifiesta al 1000% y en ocasiones he llegado a experimentar estados de profunda depresión a causa de las tareas incumplidas. Para evitar procrastinar priorizo y genero estrategias de trabajo y un plan de trabajo, así como, una administración y gestión de proyecto. 6. Nunca he perdido la ocasión de realizar algo a causa de la procrastinación, porque cuando una posible oportunidad aparece, la analizo en función de mis deseos, metas y objetivos personales y profesionales y sobre eso observo si realmente es una oportunidad o una pérdida de tiempo.

-Sí, procrastino en las situaciones que involucran compromisos afectivos, íntimos o de “alta densidad” emocional. A veces retomo la actividad, depende de cómo haya cambiado mi prioridad hasta ese momento. Por lo general en la vida siempre he ido avanzando con la ley del menor esfuerzo, de hacer lo "justo y necesario", midiendo así el impacto que puede tener en mí o en otras personas, el aplazar, decidir o cambiar de prioridad. Trato de avanzar en la vida siempre minimizando el coste del "peso de conciencia". Para dejar de procrastinar trato de anticiparme siempre organizando para el día siguiente lo que voy a hacer. Muchas veces la procrastinación está relacionado con un déficit en el aspecto organizativo de la persona. He perdido oportunidades por procrastinar: Tener un buen trabajo o encarar a una chica que podría de antemano tener alguna probabilidad de éxito. La procrastinación surge de otra propiedad que no sólo responde a la falta de organización, sino también a la inseguridad emocional.

-Después de procrastinar mucho, me decidí a contestar las preguntas de este artículo J Sí procrastino, ahora en casi todo. Antes lo hacía con mucha frecuencia, pero ahora no tanto, aunque trato de esforzarme, tal como hoy para responder las preguntas. Si la actividad me causa malestar, me siento bien al dejarla. Para evitar procrastinar, uso recordatorios en el celular o donde pueda, trato de que alguien lo recuerde por mí y me ayude o trato de contagiarlos de las cosas que yo quería hacer. Perdí varias oportunidades de trabajo por procrastinar, una de ellas es haber sido ingeniero de sistemas.

Autora del dibujo: Cecilia Garcia Villa.


-Yo he dejado 7 carreras universitarias sin terminar.

-En mi caso, al darme flojera las decisiones de terminar algo, comienzo a hacer muchas otras cosas, y ya después ni me acuerdo de lo que estaba haciendo al principio.

-Yo procrastino porque son periodos de hacer mucho, y otros son de investigar, leer; y después me entran unas ganas enormes de hacer todo y lo hago.

-Yo necesito ayuda en este aspecto, soy procrastinadora pertinaz, y serlo con el peso a mis espaldas de lo que debo hacer, me llena de ansiedad y después me deprimo. Pero observándome bien, caigo en esto cuando no tengo una planificación anticipada.

-Me considero un postergador eventual, especialmente con lo que escribo. Primero lo escribo en borrador en un cuaderno, luego lo paso a hojas de bloc y por último, lo traspaso a otro cuaderno, donde la lectura la hago legible. Bueno, del primer paso al segundo voy bien, pero del segundo al tercero, estoy atrasado como en 3 años. Es decir, no transcribo cosas que escribí hace 3 años atrás.

-Si estoy leyendo un libro que me gusta mucho, suelo llegar a la mitad, dejarlo una semana y luego retomar desde el principio.

-En este momento de mi vida estoy estancado, no porque quiera; no puedo financiar mis proyectos, pero si algunas veces procrastiné porque sabía que faltaba algo en mis proyectos, así que me volqué con todas mis energías a lo que necesitaba; una vez tuviera los conocimientos y habilidades volvía con una nueva perspectiva de hacer las cosas. Eventualmente resolveré de alguna manera mi limitante, lo que me mueve es ver mi proyecto terminado como esta en mi mente. Después de eso, no sé, volveré a ver Dragon ball una vez más. 😄

Si luego de leer este artículo, usted ha descubierto que es un procrastinador ¡Bienvenido al “club”! 😅 


En el siguiente artículo le daremos algunos consejos para dejar de procrastinar.

Las imágenes utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Cecilia García Villa, una excelente artista con el Síndrome de Asperger, y pueden encontrar más de sus obras en esta página:

martes, 1 de agosto de 2017

Experiencia de vida de María Belén, una joven española con el Síndrome de Asperger.






Hola soy María Belén, tengo 22 años y vivo en España, concretamente en la comunidad autónoma de Andalucía, en un pueblo de la provincia de Granada.
Nací un día de fiesta y cómo no había suficientes médicos, no podía salir, así que a las seis de la tarde nací por cesárea. Debido a eso (según una estudiante de psicología) me quedé sin líquido amniótico o que me quedé un poquito sin aire (algo así creo recordar) una pequeña parte de mi cerebro está inactiva según muestra una imagen del cerebro que me hicieron cuando era pequeña, eso no me afecta en mi vida cotidiana pero sí para intentar pensar un problema o ver algo de lógica.
Fui concebida porque el progenitor hombre flirteó a la progenitora mujer porque le pareció guapa y niña sola, así él se metió a vivir en casa y con el paso del tiempo se ha acomodado de la situación volviéndose dependiente, persona tóxica y maleducado, en otras palabras, un insoportable.


Yo recién nacida.


A la edad comprendida entre 0 y 5 años yo era una persona pequeña a la que cuidaba su madre. En mi etapa de guardería se me veía normal en la clase, pero cuando era el recreo se me notaba asustada por griterío de niños/as corriendo de un lado para otro; así que yo me quedaba en un muro comiéndome mi comida y esperando a que terminase el recreo. Cuando llegaba el carnaval o algún otro evento yo me quedaba sin saber qué hacer y las monitoras me llegaron a decir que me acercara y que fuera a recoger las chucherías o juguetes que repartían. Recuerdo que en carnaval tenía un disfraz con la boca tapada, tenía una chuchería en la mano y yo le daba mil vueltas a la chuchería para saber por dónde metérmelo y comerlo. En mi etapa de preescolar yo me iba con un grupo a jugar con la arena en el recreo y me lo pasaba bien. Ese grupo desapareció al entrar en primaria porque algunos se fueron a otro cole y los que nos quedamos en el mismo cole nos juntamos con otros.


Mi clase de primaria, yo soy la que está apartada un poco del grupo mirando para abajo; situada en la parte derecha de la imagen.


A la edad comprendida entre 6 y 11 años me encontraba en mi etapa de primaria. A los 6 y 7 años aprendí a leer, escribir y hacer cuentas con un maestro que ponía muchos deberes y no me enteraba, ya que exigía mucho en cuanto a la fecha de entrega de tareas y me estresaba un poco. Por ello, mi madre se puso en contacto con una psicóloga que buscaba trabajo para que me ayudara en ese aspecto. A raíz de esa ayuda surgieron logopedas, maestros de pedagogía terapéutica, psicólogos y orientadores; a los cuales los llevo siempre en el recuerdo por haberme ayudado tan bien. A los 8 y 9 años, respectivamente, me fui con un grupo a jugar en el recreo pero me hicieron un feo para no juntarme con ellos porque me veían distinta a ellos. A partir de ahí una niña se me acercó, me comprendió y me invitó a unirme a su grupo de amigos y poder jugar; ya me sentí un poco mejor. A los 10 y 11 años, respectivamente, ya me iba un poco mejor. Pero al finalizar casi mi etapa primaria; esta niña, mi amiga de la infancia, poco a poco se fue distanciando de mí porque el próximo curso íbamos a entrar al instituto e íbamos a hacer nuevos amigos. En esta etapa de primaria sufrí un poquito de bullying pero en la etapa de secundaria lo sufrí más, sobre todo los dos primeros años (primero y segundo de ESO), los dos últimos años (tercero y cuarto de ESO) no lo sufrí en absoluto porque los profesores se hicieron eco del asunto y me pusieron con un grupo que no se metiera conmigo.


Yo en la piscina, yo soy la de la derecha.


En mi etapa de secundaria (edades de 12 hasta 15) entré al instituto y con lo cual me distancié de mi amiga de la infancia, me surgieron nuevas amigas a las cuales desprecié y me quedé aislada pensando en la obsesión que tenía (la de que la orientadora me ayudase y fuera mi amiga) y lo pasé mal. Me costó trabajo sacar la secundaria pero al final me la saqué. En esta misma etapa me leí un libro titulado “El Secreto”, el cual me ha repercutido evitando aquellas cosas insignificantes que no quería atraer, ya que el libro hablaba de la ley de la atracción (Mi psicopedagoga me decía que era una paranoia esa idea de la ley de la atracción que tenía en mi mente).
A las edades de 16 y 17 años respectivamente hice el grado medio de Gestión Administrativa porque la orientadora dijo que me resultaría más fácil que Bachillerato, el cual me estresaría. En mis prácticas de ese grado medio hice las prácticas en una empresa pública porque me lo habían aconsejado por mi condición. En mi período de prácticas me fue bien. Cuando terminé las prácticas y al cabo de tres años tuve de amiga a mi tutora laboral y pasados esos tres años ya me fui distanciando de ella porque descubrí, por razones obvias, que no podía ser mi amiga.


En un cumpleaños. Yo soy la que está de frente a dos tartas con un vestido blanco.


En mi etapa de instituto mi familia sufrió mucho por mi problema en él, el cual ha llevado a que le pongan trabajos de mala calidad a mi madre, la cual trabaja allí de limpiadora.
A mi edad de 17 y 18 años respectivamente hice el grado medio de Sistemas Microinformáticos y Redes, el cual había casi todo niños y me aislé. Ese grado medio lo saqué de manera satisfactoria, hice mis prácticas en una empresa privada de Granada y me fue bien.
A mi edad de 19 y 22 años respectivamente hice el grado superior de Desarrollo de Aplicaciones Web en el que me va como la seda de bien. El rango de edad en que lo hice es más grande porque me quedaron dos asignaturas, tengo que aprobarlas para poder hacer mis prácticas y mi proyecto final. Casi al finalizar el grado superior, participé en un programa de televisión en el que me reencontré con mi primera psicóloga, tomé esa iniciativa, salí de mi zona de confort y me sentí mejor.
En mi etapa educativa ha habido pares, personas de mi edad, que me decían cosas negativas, han afectado un poco sobre mí en la manera de que pienso mucho en eso, no sé cómo evitarlo y ahora poco a poco los voy discutiendo con ella para convertirlos en positivos.


Mi grupo de baile.


Respecto a la comida he de decir que siempre me ha gustado comer y completaba de una pasada lo que se ponía en la mesa sin preocuparme de que ganara peso y sin ser consciente de que algunas sustancias digeridas permanecían conmigo (creía que los alimentos que comía desaparecían y no tenían efecto en mí porque yo no los veía). Mi madre me decía que hay que comer y yo le hacía caso sin saber exactamente el por qué y ahora he descubierto que hay que comer para que la materia gris del cerebro me dé la energía suficiente para poder hacer mis tareas.
No me gusta el deporte porque, aunque sea positivo, yo misma no tengo la suficiente resistencia y me canso pronto. Retrocedamos a mi etapa escolar en la que no me gustaba hacer educación física porque no quería trabajar en equipo (ya que me costaba coordinarme con el resto y saber lo que querían expresar) y tenía torpeza fetal con lo cual me podía caer fácilmente. Ahora avancemos a la actualidad en la que he descubierto que tengo que hacer deporte porque es saludable y como tengo unas amigas delgadas me esfuerzo diariamente por intentar estar delgada para estar integrada en la sociedad y me puedan aceptar como amiga.


Mi tutora laboral a la que considero una amiga (según el escrito) es rubia y está sosteniendo una pequeña caja.


Hablando de miedos he de decir que soy una persona miedosa a la que le dan miedo todas las cosas tales como animales, disfraces, cosas y experiencias nuevas, atracciones de una feria o parque de atracciones, las alturas, los toboganes grandes de la piscina, bucear en la playa, bucear en la piscina, etc. 
Mis hobbies son: La edición de vídeo, escribir cuentos y poesías que se me ocurren de la mente y hacer páginas web. Respecto a la edición de vídeo, aprendí a editar primero con Movie Maker (el programa que lleva Microsoft) y después aprendí de manera autodidacta el manejo de Sony Vegas Pro (programa profesional de edición de vídeo). Respecto a la escritura, poder comentar que tengo muchos cuentos escritos y algunas que otras poesías, éstos primeros pendientes de publicación por parte de una editorial. Respecto a las páginas web, decir que estoy terminando el grado superior que mencioné más arriba, me enseña a hacerlas y poco a poco sé hacerlas mejor.


Yo cuando salí en televisión yo soy la primera empezando por la izquierda.


Hablando de redes sociales tengo que comentar que mi primer Facebook me lo borré porque me bloquearon y no podía ver un perfil, el segundo me lo borré porque no quería ver más contenido de mi amiga, el tercero y sucesivos me los borré porque enviaba solicitudes de amistad, no me las aceptaban, la búsqueda de ese perfil se quedaba grabada y me lo borré por el motivo de que no quería tener esos perfiles en mi historial de búsqueda de Facebook. Ahora vuelvo a tener Facebook y me estoy controlando evitando los puntos anteriores para no tener que borrarlo.
Mi vida siempre ha sido muy difícil y algunas cosas no las comprendo pero por suerte en Facebook di, en varios perfiles que tuve en el tiempo, con grupos Asperger que busqué y encontré, a los cuales les planteaba dudas y éstos me las respondían desde su experiencia. Gracias a esos consejos y a todas las personas que me han ayudado en esta vida yo me he convertido actualmente en una mejor persona.
Si quieren contactar conmigo para que yo les pueda ayudar con una nueva situación que les surja y no saben cómo afrontarla aquí os digo que mi correo electrónico es:
mbmfym@gmail.com